Es una pequeña selección de productos nocivos que fácilmente pueden desaparecer de nuestras vidas. Aquí os dejamos la lista.

  • Vinilo

El vinilo (PVC) está prohibido en la Unión Europea y 14 países más. En Estados Unidos sigue siendo legal. El PVC puede lixiviar ftalatos (vinculados a trastornos hormonales) y plomo (potencialmente neurotóxico), contaminando el aire del entorno al que se expone. Los productos libres de PVC presentan el número 3 en el símbolo de las flechas de reciclaje. Si un plástico no está etiquetado, llame a su fabricante.

  • Fragancias sintéticas

Las fragancias sintéticas de los ambientadores, cosméticos, perfumes pueden desencadenar asma. Aunque las fórmulas exactas de la fragancia están protegidas como secretos comerciales, muchos de ellos contienen dietil ftalato (DEP), que puede ser absorbido por la piel. Los ftalatos presuntos agentes cancerígenos y disruptores hormonales, cada vez más vinculados a los trastornos reproductivos. Por desgracia, los ftalatos  rara vez aparecen en las listas de componentes, haciéndolos difícil de evitar. Hasta que la ley cambie, los consumidores pueden elegir los productos sin perfume o utilizar perfumes con aceites esenciales naturales.

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  • Pesticidas

Esta enorme categoría de productos se merece su inclusión en su totalidad debido a lo extremadamente tóxicos que son. Por desgracia, la solución de un problema de plagas puede desarrollar otro problema. Los venenos residuales que permanecen en las superficies, contaminan el aire. Hay muchas formas no tóxicas para eliminar plagas y malas hierbas. Hay que lavar bien las frutas y verduras, seguramente no estén exentos  de pesticidas.

  • Limpiadores de hogar

Es extraño que alguien no tenga para limpiar el hogar productos químicos tóxicos para hornos, suelos, mostradores y aseos con el fin de conseguir que “limpie”. Los productos químicos corrosivos o cáusticos, como la lejía y los ácidos que se encuentran en limpiadores del hogar son algunos de los ingredientes más peligrosos que tenemos a nuestro alcance debido a que queman la piel, ojos y tejidos internos fácilmente. Por desgracia, es difícil que alguien sepa lo que su limpiador contiene, pero siempre podemos optar por los productos de una empresa que divulgue voluntariamente los componentes que utiliza.

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  • Alimentos enlatados

La mayoría de las latas están llenas de bisfenol-A (BPA). Es nuestra principal fuente de exposición a este químico, el cual se ha relacionado con la pubertad precoz, el cáncer, la obesidad, enfermedades del corazón y la depresión. Algunas marcas ya están libres de BPA, otras se han comprometido eliminar de sus productos el  BPA en el futuro, pero aún no lo han realizado. Advertencia a los compradores: algunas empresas han cambiado a BPS, primo-hermano químico del BPA, que se ha relacionado con muchos de los mismos problemas. Para estar seguro, optar por alimentos frescos, congelados, secos, o en tarro de vidrio.

 

  • Pintalabios con plomo

Un estudio realizado por la “Food and Drug Administration” de EE.UU. descubrió plomo en 400 barras de labios en niveles dos veces más altos que los encontrados en un estudio anterior. Las mujeres embarazadas y los niños son especialmente vulnerables ya que el plomo puede interferir con el desarrollo del cerebro. Cualquiera puede elegir sabiamente.

  • Utensilios de cocina antiadherente

Los estudios han vinculado los productos químicos perfluorados (PFCs), que  principalmente se utiliza para que no se peguen los alimentos a las ollas y sartenes, con el cáncer y la infertilidad. Los PFCs contaminan y persisten en el medio ambiente y se han encontrado en niveles bajos en la sangre del 98% de los estadounidenses, así como en todo el en los cuerpos de los osos polares analizados (demostrándose así la capacidad de migración de estos compuestos). Además de los utensilios de cocina, los PFCs también se puede encontrar en las bolsas de palomitas de maíz de microondas y las cajas de pizza, algunas sedas dentales, muebles, quitamanchas y ropa. Utilice utensilios de cocina  más seguros como el hierro fundido, hierro fundido recubierto de esmalte o acero inoxidable.

  • El agua embotellada

Los estadounidenses compran una media de mil millones de botellas de agua cada semana. La mayoría de las personas lo hacen pensando que están evitando los contaminantes que pueden estar presentes en el agua del grifo. En su mayor parte, están equivocados. El agua embotellada puede estar  igual -o incluso más-contaminada que el agua del grifo. De hecho, parte del agua embotellada es agua del grifo envasada en plástico del que pueden migrar sus componentes químicos al agua.

  • Triclosán

Este agente antibacteriano está en todas partes: jabón, pasta de dientes, enjuagues bucales, desodorantes, e incluso la ropa. Los estudios muestran que el continuo contacto con este compuesto puede contribuir al aumento de la resistencia bacteriana a los medicamentos, así como dañar el sistema inmunológico, haciéndonos más propensos a desarrollar alergias. También contamina nuestras aguas cuando se va por el desagüe. La “Food and Drug Administration” recomienda a los consumidores a leer las etiquetas en busca de triclosán.

  • Pinturas y acabados a base de aceite

Hay 300 productos químicos tóxicos y potencialmente cancerígenos y de estos, 150 están presentes en la pintura a base de aceite según un estudio de la Universidad John Hopkins.  Las opciones más seguras son la pintura a base de agua que al menos tiene un bajo contenido en COVs. COV es sinónimo de compuestos orgánicos volátiles, que son los gases emitidos por los productos como la pintura al secarse. Los COVs pueden incluirse en gran variedad de productos químicos que puedan tener efectos adversos para la salud.