El tabaquismo es la principal causa de enfermedad y muerte evitable en nuestro país. De hecho, un estudio publicado en la revista JAMA (The Journal of the American Medical Association) señala que España es el país de la Unión Europea (UE) donde más se fuma, con un 34,4% de fumadores habituales entre la población de más de 16 años.

Como consecuencia unas 50.000 personas en nuestro país fallecen cada año por el tabaco, con el consiguiente coste sanitario, económico y social. Estas cifras hacen del hábito tabáquico un problema socio-sanitario de primer nivel. La adicción que provoca la nicotina es tan potente como la ocasionada por otro tipo de drogas como la heroína o la cocaína; por ello, en el abordaje del tabaquismo es fundamental la ayuda del profesional sanitario al paciente.

shutterstock_199381796Proporcionar la información correcta al paciente fumador, ofrecer el tratamiento más adecuado, y hacer un seguimiento continuo en el proceso de cesación del paciente son tareas esenciales para conseguir el éxito. El tabaquismo supone un alto coste para el sistema sanitario. En concreto, las enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco como la EPOC, el asma, el 80% de los cánceres de pulmón y la cardiopatía isquémica generan un importante consumo de recursos económicos al Sistema Nacional de Salud. Se estima que sólo en España, los costes anuales directos del tabaquismo, derivados de las enfermedades asociadas, superan los 7.000 millones de euros y si se incluyen los costes indirectos superarían los 15.000 millones de euros.

“EPOC, asma, cáncer de pulmón y cardiopatía isquémica, son enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco”

Es evidente que el hábito tabáquico sigue siendo un problema de primer nivel en todos los países del mundo y a pesar de las ingentes medidas educativas, legislativas y de prevención, todavía hay una buena parte de la población que o bien tiene dificultades para abandonar este hábito, o ni siquiera se lo ha llegado a plantear. Se ha recorrido un gran camino desde la primera ley de regulación del consumo de tabaco del año 2006 y su ampliación en el 2010, ya que la normativa ha prohibido su consumo en lugares cerrados y, a la vez, ha permitido que un gran número de fumadores intenten dejar de fumar al ver que cada vez se restringen más los lugares dónde se puede fumar.

Sin la ayuda del profesional sanitario sólo un 3% de quienes intentan dejar de fumar lo consigue, mientras que si se hace con ayuda la cifra alcanza el 30%

Los expertos consideran que el profesional sanitario juega un papel clave en el abordaje de la enfermedad, ya que sin la ayuda del profesional sólo un 3% de quienes intentan dejar de fumar lo consigue, mientras que si el proceso se realiza junto a profesionales sanitarios las probabilidades de dejarlo aumentan hasta un 30%. Y en esta línea, se ha destacado que el abordaje terapéutico es fundamental a la hora de empezar un proceso de cesación, puesto que existe la evidencia científica de que una conversación breve de entre 2 y 5 minutos con el médico incrementa en un alto porcentaje las posibilidades de dejarlo.

Enfermedad adictiva crónica

Es importante que el profesional visualice el tabaquismo como una enfermedad adictiva crónica. Además, debe verlo como algo necesario e incorporarlo de forma sistemática a su día a día, ya que estas intervenciones breves con los fumadores pueden suponer un incremento de entre un 10 y un 15 % de éxitos para dejar de fumar. Las guías recomiendan complementar las visitas al médico y el tratamiento farmacológico, ya que éste último comporta entre un 30 y un 40 % más de éxitos en comparación al grupo sin tratamiento farmacológico.

En este esfuerzo, es muy importante integrar recursos entre los ámbitos hospitalarios público y privado con el objetivo de mejorar la gestión de la deshabituación al tabaco, de hecho la sanidad privada aboga por usar todos los recursos disponibles evitando duplicidades, ineficiencias y gastos innecesarios en la vertiente asistencial, pero muy especialmente en la prevención y educación para la salud.