Ver una buena película es un hobby más que recomendable para pasar un buen fin de semana o incluso para disfrutar o completar un día cualquiera. El hecho de hacer caso a nuestras aficiones nos genera satisfacción, completa nuestro ciclo vital y nos ayuda a estar más saludables.

Ocho apellidos vascos es una película de reciente estreno en la que no me voy a parar al menos en el aspecto argumental, es preferible que cada cual vaya, la disfrute y aporte su opinión, la mía es que me pareció genial desde el punto de vista que a mí me interesa, es decir si me gusta o no me gusta, que me gustó y mucho y si me hace aflorar algún sentimiento en mi estado de ánimo, en este caso me divertí a rabiar y no paré de reír prácticamente desde el principio hasta el final, que por cierto, reconozco no haber tenido muchas ganas de que finalizase ese instante de “felicidad” efímera quizás relacionada con la liberación de endorfinas por mi propio organismo.

Todos sabemos que la risoterapia es una técnica admitida y necesaria como herramienta terapéutica que permite mejorar no solo nuestro estado de ánimo en general sino que además estimula otras funciones neuroendocrinas, orgánicas y sistémicas que favorecen no solo un estado de bienestar sino además contribuyen a mejorar la salud de una forma notable y en todos los sentidos.

Hemos de aprender a reírnos de nosotros mismos no solo de los demás y hemos de reconfortarnos socialmente a través de saber provocar este más que saludable efecto de la risa.

El fenómeno de la risa produce una enorme sensación de bienestar y placidez en las personas, pero esto no es una nueva tendencia que surja así porque sí en el siglo XXI, si no que ya Aristóteles describió la risa como un “ejercicio valioso para la salud”. Por su parte, Marco Valerio Marcial, poeta hispano-romano del Siglo I decía: “Reír es de sabios” y los escritos de Thomas Sidenhman (siglo VII) apuntaba: “Es más benéfico para el pueblo la llegada de un clown que una caravana de remedios”. (*)

En Europa, en la Edad Media en las Cortes y Realezas Medievales se institucionalizó el papel del bufón, fomentando así la risa para tener unas vidas más agradables, en lo que casi podrían ser consideradas como sesiones de risoterapia. En dicha época había médicos que “recetaban la risa” a sus pacientes. El famoso cirujano francés Henri de Mondeville, en el siglo XIV, afirmaba “que el cirujano debe ocuparse de regular todo el régimen de vida de su paciente de modo que esté dirigido a la alegría y a la felicidad” , y su compatriota y colega de profesión, François Rabelais, en el siglo XVI, apostillaba: “La Risa es propia del hombre”, y recetando bajo su conocimiento la risa como método efectivo de curación, convirtiéndose así en el pionero en “recomendar” la risa como método infalible para aliviar determinados sufrimientos, y con ella conseguía curar a sus enfermos más rápidamente. Richard Mulcaster (1530-1611) recomendaba la risa moderada como ejercicio y Robert Burton (1577-1640) erudito inglés propuso la risa como método terapéutico. El filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804) decía que la risa es “un fenómeno psicosomático”. Más recientemente Sigmund Freud afirmaba también que la risa – sobre todo la carcajada – ayuda a liberar la energía negativa.  Por último, William McDougall, profesor de psicología en Harvard, afirmaba que la función biológica de la risa es para ayudar a mantener el bienestar y la salud psicológica. (*)

El espaldarazo definitivo a la popularidad de la risoterapia llegó en los años ’70, gracias a Norman Cousins, editor y periodista americano, quien sufría graves dolores y a quien sus médicos le recomendaron la risa (mediante películas de los hermanos Marx, el gordo y el flaco…). Una vez comprobado que realmente la risa le hacía desaparecer el dolor durante horas, decidió publicar su experiencia y la dio a conocer a la comunidad médica, publicándolos en 1976 en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine, y más tarde en un libro, y a través de su propia fundación. (*)

Posteriormente, otro nombre propio en la historia de la risoterapia es el médico Patch Adams quien aplicó la alegría y el buen humor como apoyo en la recuperación y tratamiento de enfermedades, su vida y biografía fue protagonizada por Robin Williams en una película inolvidable (1998). El Dr. Adams revolucionó a la comunidad médica oficial aplicando singulares terapias consistentes en hacer reír y proporcionar afecto a los pacientes enfermos de cáncer.

Hay clases de risoterapia y en ellas se utilizan mucho los sentidos porque éstos están en contacto directo con la risa, y es lo que más éxito tiene sin duda a la hora de hacer reír.