Cuántas veces se intenta dejar de fumar sin llegar a conseguirlo…, por experiencia propia unas cuentas. Probad con el método de “los 90 segundos” un técnica que está ligada a la psicología cognitiva.

El tabaco es una adicción generada fundamentalmente por la nicotina, a la vez que supone un hábito social asociado a factores que se relacionan con su consumo, entorno, amigos, sensación de ruptura con la rutina, una paradita en el trabajo, ese cigarrillo o purito tras la comida o el café que incitan a charlar, cierta sensación de calma al aspirar el humo, etc…

No es intención de este artículo el explorar y adentrarnos en la historia del tabaco, ni tan siquiera ver las consecuencias que su consumo puede conllevar para nuestra salud, todos las conocemos de sobra y si no ahí está la publicidad en cada cajetilla para recordárnoslo.

El motivo fundamental de estas breves líneas es tratar de contribuir sin grandes pretensiones a dejar de fumar, al menos en aquellos que estén en ese proceso de indecisión de hacerlo o no hacerlo. En primer lugar es necesario apuntar que hay múltiples herramientas, métodos, productos y profesionales que a través de sus conocimientos y técnicas están desarrollando una tarea digna de reconocimiento medible por el número de personas que han conseguido dejar de fumar y “desengancharse” definitivamente de este hábito.

La técnica de los 90 segundos para dejar de fumar

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Todos los expertos apuntan a que lo más importante es la determinación y el coraje de tomar la decisión firme e irrevocable poniéndole fecha concreta y comunicándola a nuestro entorno más próximo para generar compromiso y complicidad. A partir de ahí creo que puede ser relevante el consejo que me dio un buen amigo, médico y cirujano, es lo que podríamos llamar el “método de los 90 segundos”, y es algo tan simple y complejo a la vez como tratar de romper el proceso de decisión facilitado por ese lenguaje interno que todos tenemos y al que todos apelamos.

Algo, alguien o determinadas situaciones de repente nos dice y nos incita a fumar y nuestro lenguaje interno comienza entonces a procesar la información y empezamos a emitir sensaciones de recuerdo gratificantes, orgánicos o sociales, relacionados con el consumo del tabaco. Es en ese preciso instante cuando hemos de tratar de soportar por todos los medios esos 90 segundos de cierta ansiedad, ganas reprimidas y compulsión, poniendo a su vez en nuestra mente otro tipo de pensamientos placenteros que traten de alejar ese instante de necesidad compulsiva y que nos inciten a decirnos NO, o ahora NO a nosotros mismos.

Si este método artesano para dejar de fumar de los “90 segundos” ligado íntimamente a la psicología cognitiva lo tomamos al pie de la letra, y nos ayudamos de otros arcanos como identificar los momentos en los que el hábito de fumar nos es más placentero y llegado el momento cambiar nuestras costumbres de tal forma que se rompa el nexo entre el estímulo y la respuesta automática, no disponer de tabaco ni de los utensilios que se relacionan con él, mechero, pipas, boquillas, filtros, etc…, disponer de refrigerios saludables (palitos de apio o zanahoria, frutas frescas, galletas saladas integrales…) que puedan suplir en un momento determinado el consumo de tabaco, podremos tener posibilidades incrementales de abandonar definitivamente el consumo.

Si a pesar de ello no conseguimos dejar de fumar podemos tratar de buscar el apoyo del profesional, muchos centros de salud cuentan con programas específicos para dejar de fumar, existen centros especializados dedicados a atajar el hábito y además existen productos farmacéuticos y técnicas que nos pueden ayudar mucho llegado el caso.

Si te ha servido de ayuda este artículo por favor pásalo a tu entorno, a ver si entre todos nos ayudamos un poco de cara a mejorar nuestra salud erradicando el tabaco definitivamente de nuestras vidas.

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