Estudios epidemiológicos llevados a cabo por investigadores del Helmholtz Zentrum München (Centro Alemán de Investigación en Salud Ambiental) y publicados en la revista Heart, muestran que cuando hay un incremento o disminución notable de las temperaturas, hay un aumento significativo en el número de muertes causadas por insuficiencia cardiaca o por derrame cerebral.

Los estudios epidemiológicos han demostrado en repetidas ocasiones que las tasas de mortalidad aumentan en asociación con un clima extremadamente caliente. Por ejemplo, la ola de calor en Europa occidental en el verano de 2003, dio lugar a cerca de 22.000 muertes adicionales. Un equipo de investigadores dirigido por la doctora Alexandra Schneider en el Instituto de Epidemiología II en el Helmholtz Zentrum München examinó el impacto que tienen las temperaturas extremas en el número de muertes causadas por enfermedades cardiovasculares en las tres ciudades bávaras, Munich, Nuremberg y Augsburgo, incluyendo tanto a altas como a bajas temperaturas en el estudio.

shutterstock_207838198“Nuestros hallazgos confirman los resultados de nuestros estudios anteriores, lo que indica que las personas ancianas y con patologías previas responden de una forma particularmente sensible al calor y al frío”, afirma Alexandra Schneider. “Si se es consciente de los efectos de la temperatura del aire sobre la salud, se pueden identificar subgrupos de población que se encuentran particularmente en riesgo y por lo tanto tomar medidas preventivas con ellos”.

En el estudio se evaluaron cerca de 188.000 muertes producidas por enfermedad cardiovascular entre 1990 y 2006 en las tres ciudades bávaras. Los investigadores participantes en el estudio fueron capaces de demostrar que cuando las temperaturas se elevaron cinco grados, de 20 ° C a 25 ° C o cayeron siete, de -1 ° C a -8 ° C, el número de muertes por enfermedad cardiovascular se incrementó significativamente en un 9,5% y 7,9%, respectivamente. Si bien los efectos del calor se prolongaron durante uno o dos días, los efectos del clima frío duraron hasta dos semanas. Los ancianos fueron los más afectados y el impacto en las tasas de mortalidad por insuficiencia cardiaca, arritmia, derrame cerebral y accidente cerebrovascular fueron especialmente llamativos.

Los mecanismos que provocan estas muertes, sin embargo, aún no están del todo definidos. Hasta ahora se ha sabido que las altas temperaturas, entre otras cosas, pueden afectar al mecanismo de coagulación de la sangre (hemostasia) y hacer la sangre más viscosa, aumentando de este modo el riesgo de trombosis. Además, las temperaturas decrecientes tienen un impacto en la presión arterial, se supone que existe una relación entre las bajas temperaturas, el aumento de los procesos cardiovasculares en general, los accidentes cerebrovasculares y el derrame cerebral en particular.

“Nuestros resultados nos ofrecen datos sobre las enfermedades que son responsables de la relación que hay entre la temperatura del aire y las tasas de mortalidad, y por lo tanto nos aportan una explicación parcial de por qué algunas personas son más sensibles que otras al calor o al frío, y están por lo tanto, expuestos a un mayor riesgo para su salud en los días calurosos o fríos “, concluye Alexandra Schneider.”Estos resultados son importantes, ya que nos permite desarrollar y  adaptar los programas de prevención y los protocolos de actuación en estos casos”.

Los científicos también están interesados ​​en las posibles interacciones y efectos de los contaminantes del aire, datos que son necesarios para predecir los efectos del cambio climático sobre la salud de la población, especialmente en las ciudades y en las grandes aglomeraciones urbanas.