Uno de cada tres niños en Suecia que se lesiona en accidentes de tráfico padece estrés postraumático. Además uno de cada cinco sigue sufriendo problemas psicológicos, mentales y psicosociales un año después del accidente. Estas son las principales conclusiones de una tesis presentada en la Academia Sahlgrenska, lo que demuestra también que sólo 6 de cada 10 niños suecos y adolescentes involucrados en accidentes de tráfico llevaban casco al montar en bicicleta.

La investigadora Eva Olofsson autora del estudio afirma que “a menudo, los niños experimentan estrés intenso y miedo asociado con los accidentes de tráfico, pudiendo llegar a sentir que su vida está en peligro. Esta situación puede causar un trastorno de estrés postraumático (trastorno de ansiedad) a largo plazo, lo que puede constituir un obstáculo importante en su vida cotidiana”.

shutterstock_195246917En general los problemas mentales residuales son más comunes entre los niños que han sufrido un accidente que los problemas físicos, de hecho no están relacionados con la gravedad de las lesiones físicas. “Los resultados sugieren que la experiencia de tener un accidente tiene un mayor efecto incluso que las lesiones físicas reales y es muy importante determinar qué consecuencias puede tener una lesión de tráfico para ellos, de manera que puedan recibir una atención óptima. Es necesario desarrollar procedimientos para identificar y hacer seguimiento de los niños heridos en accidentes de tráfico puesto que son especialmente propensos a desarrollar problemas mentales, psicosociales y físicos a largo plazo” afirma la investigadora.

El estrés postraumático es un síndrome que se caracteriza por recuerdos reiterativos y angustiantes del evento traumático, como lo son los accidentes de tráfico, que pueden alterar las actividades cotidianas, reacciones inusuales frente a situaciones que recuerdan lo ocurrido, puede haber cierta insensibilidad emocional, alteraciones en la memoria, falta de interés en las actividades normales, menor expresividad relacionada con estados de ánimo, sensación de futuro incierto, alteraciones en la capacidad de concentración, irritabilidad, agitación, nerviosismo e incluso cefaleas e insomnio.

El estudio “Prioridades en España en la Seguridad de los Niños Ocupantes de Vehículos” elaborado recientemente por la FUNDACIÓN MAPFRE refleja que la mayoría de los niños menores de 14 años que fallecieron en accidentes de tráfico en España entre 2005 y 2008 lo hicieron mientras viajaban por motivos de ocio, por una carretera convencional con poco tráfico, y como ocupantes de un turismo. Un alto porcentaje de ellos eran varones, que viajaban en día festivo, a plena luz del día, y en los meses de verano.

El accidente tipo con víctimas infantiles se produce principalmente como consecuencia de una distracción del conductor que da lugar a una salida de la vía del vehículo y que sucede al mediodía o entre las 17 y las 18.00 horas en un radio de 50 Km desde el domicilio. Muchos de los fallecidos perdieron la vida tras sufrir graves lesiones en la cabeza y el 40 por ciento no llevaba ningún sistema de retención o protección.

Del estudio se desprende que casi nueve de cada diez niños que fallecen en accidente de tráfico lo hacen en carretera, lugar donde también se producen cuatro de cada diez accidentes graves y dos de cada diez accidentes con heridos leves.

El estudio insiste en que la seguridad vial infantil tiene que constituir un área prioritaria en sí misma, principalmente porque la accidentalidad relacionada con el tráfico constituye la primera causa de muerte violenta en la infancia y porque los responsables de la seguridad de los niños son exclusivamente los adultos, sobre todo conductores y educadores. Además, por cada niño que fallece, otros siete resultan gravemente lesionados. Por este motivo, FUNDACIÓN MAPFRE cree que las actuaciones futuras tienen que dirigirse tanto a la prevención de los fallecimientos como de grandes lesiones o discapacidades.

El informe también propone realizar un mayor esfuerzo en seguir concienciando a la sociedad acerca del peligro que conllevan las distracciones y las infracciones, así como los desplazamientos interurbanos y aquellos que se producen en carreteras convencionales y averiguar por qué existe más siniestralidad en las poblaciones más pequeñas con el objetivo de diseñar las medidas de seguridad y las campañas de concienciación oportunas.