Antes de nada, aclarar que las aceitunas verdes son cortadas cuando todavía no han madurado y las aceitunas negras son cortadas cuando están maduras. Y lo aclaro porque en más de una vez he tenido esta discusión…Conforme el fruto del olivo madura, se vuelve de verde a rojo, luego púrpura, volviéndose finalmente negro. Las aceitunas pueden cortarse en cualquiera de esas etapas, pero todos los frutos del olivo son incomestibles hasta que han sido lavados concienzudamente y entonces curados.

Aunque las aceitunas son consumidas en todo el mundo, la mayoría de las aceitunas son producidas o en el Mediterráneo o en California. La aceituna negra, o comúnmente llamada oliva, es un fruto que nace en los árboles olivos (Olea europaea)  y que al estar maduro oscurece, pero no todas se vuelven negras, ya que esto depende de la fermentación o de la exposición al aire que hayan tenido. Es una aceituna que contiene un 75% de ácido oleico, ácido graso monoinsaturado de la serie omega 9, el cual previene problemas cardiovasculares. Gracias a estas grasas los niveles de LDL o el denominado colesterol “malo” disminuyen, y aumentan los niveles de HDL o comúnmente llamado colesterol “bueno”.

Las aceitunas negras aumentan los niveles de “colesterol bueno”, su ingesta se hace recomendable pero siempre con moderación.

Si bien es cierto que las aceitunas están contraindicadas para personas que padezcan hipertensión arterial severa, no se puede aplicar lo mismo a quienes sufran una hipertensión leve. Y es que, en este último caso, gracias al contenido en sodio y hierro, las aceitunas negras son recomendables para personas con anemia e hipertensión arterial leve.

Además son fuente de vitamina E, un importante nutriente ya que es un antioxidante que ayuda al funcionamiento del sistema inmunitario y además, protege las células del cuerpo. Esta vitamina es difícil de encontrar en una dieta normal, es por eso que comer aceitunas negras, las cuales contienen un alto contenido en grasas insaturadas, aumenta la absorción de dicho nutriente.

Aunque estas aceitunas ofrezcan gran variedad de beneficios para nuestra salud, también es verdad que hay que vigilar la ingesta de las mismas, ya que se deben consumir junto con una dieta rica en nutrientes, fibras y con un control de las grasas. Además, algunas de estas olivas negras contienen un alto contenido en sodio, cosa que hay que tener en cuenta, sobre todo para mantener una dieta saludable para nuestro corazón. Si introducimos las aceitunas como parte de la dieta, sustituyendo otros alimentos y en cantidades moderadas, éstas nos aportarán un extra de energía y por tanto no repercutirán en el peso. En este sentido, recomiendan que la cantidad diaria que no habría que sobrepasar son 7 aceitunas al día, que aportarían unas 37 kcal.