Los fármacos tienen grandes efectos beneficiosos, pero también tienen efectos adversos.

Conocemos estos efectos adversos por propia experiencia o a través del prospecto que acompaña a cada medicamento. Pero además los fármacos, también pueden producir alergia.

 
La alergia se produce independientemente de la vía de aplicación del fármaco, ya sea oral, inyectable, colirio, pomada, etc. Teóricamente, cualquier medicamento puede producir alergia, pero los más habituales en desencadenar este tipo de reacciones son los antibióticos, especialmente las penicilinas, y los analgésicos/antiinflamatorios. Otros fármacos que también pueden provocar alergia son las sulfamidas, los barbitúricos, la insulina, ciertos componentes de algunas vacunas, los anticonvulsivantes, entre otros muchos.
 

Síntomas de las reacciones alérgicas a los fármacos

 
Los síntomas varían en intensidad y pueden aparecer desde pocos minutos tras el contacto con el fármaco hasta días después. Los síntomas suelen ser leves, de tipo cutáneo o respiratorio, pero (como en cualquier tipo de alergia) pueden complicarse y desembocar en una reacción anafiláctica que podría ser letal.

Estos síntomas incluyen erupción cutánea, inflamción en cualquier parte del cuerpo (aunque es más grave si se observa hinchazón de labios, lengua o garganta, ya que esta puede dificultar la respiración y la fonación, en algunos casos de forma grave), además se pueden apreciar estornudos, congestión nasal y ocular, náuseas, vómitos, dolor de estómago y diarrea, mareos, inestabilidad, pérdida de conocimiento entre otros.

shutterstock_178154774Al igual que ocurre con la alergia a alimentos, también pueden existir reacciones de alergia cruzada ante medicamentos similares a los que se es propiamente alérgico.

Ante la alergia a un medicamento, lo más conveniente es dejar de tomarlo inmediatamente. Pero, ¿qué ocurre si ese medicamento es esencial para mantener la buena salud o la vida y no se puede sustituir por ningún otro? En ese caso, siempre bajo supervisión médica se puede intentar con extrema precaución una desensibilización progresiva a ese fármaco.

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Algunas precauciones a tomar:

 

  • Evitar tomar fármacos (de cualquier clase) si no es necesario.
  • Nunca autoprescribirse un fármaco ni acumular medicamentos en los botiquines de casa.
  • Evitar tomar los medicamentos que provocan alergia en cada caso.
  • Conservar el prospecto del medicamento que puede provocar la alergia.
  • Consultar con el médico para confirmar cuál es el medicamento que provoca la alergia y qué medicamentos no se deben volver a tomar.
  • Consultar con el médico o farmacéutico antes de tomar un nuevo medicamento para asegurarse que no está relacionado con el medicamento que provoca alergia.
  • Llevar siempre una placa o anotación, por ejemplo junto al DNI, indicando el medicamento al que se es alérgico.
  • Avisar al entorno más cercano de aquello a lo que se es alérgico y por supuesto al profesional sanitario ante una nueva prescripción por el motivo que sea.
  • Ante cualquier síntoma dejar de tomar el medicamento y acudir a su médico.

 
En casos graves acudir inmediatamente a un centro asistencial para que evalúen y traten el cuadro adecuadamente.
Es conveniente tener siempre consigo un antihistamínico y tomarlo cuando se noten los primeros síntomas de reacción alérgica. En caso de personas con alergia grave o riesgo de anafilaxia habría que consultar al médico sobre la posibilidad de llevar una inyección de epinefrina (Adrenalina) que la misma persona alérgica se pueda administrar en un momento dado.