La “Escuela de Padres” desarrollada por el Hospital HM Universitario Torrelodones, es una iniciativa muy encomiable y digna de ser resaltada puesto que persigue contribuir al fomento de hábitos de vida saludables y promover la educación sanitaria, ayudando a los padres en el cuidado de la salud de sus hijos y solventando las dudas y problemas que puedan tener en este sentido

En la dedicada a nutrición y alimentación en la infancia se hizo especial hincapié en la importancia de la prevención de la obesidad en las edades tempranas de la vida a través de la educación y la información. Sin duda que una correcta alimentación puede contribuir a evitar problemas de salud en el futuro.

Tal y como afirmó la Dra. Isabel Romero, coordinadora del Servicio de Pediatría de HM Hospitales, “la alimentación en los niños es un tema muy importante que, a juzgar por la realidad actual, no estamos haciendo bien, ya que el 10% de la población escolar mundial de entre 5 y 17 años tiene sobrepeso, y mientras que en 2007 22 millones de menores sufría este problema, para 2020 se espera que la cifra de afectados alcance los 60 millones”.

“No sirve alimentarse de cualquier manera; hay que hacerlo con los nutrientes, en las cantidades y con la variedad necesarios para asegurar un correcto crecimiento; y por supuesto, combinándolos con la realización de actividad física”;

El sobrepeso y la obesidad afectan negativamente a casi todos los órganos y sistemas del cuerpo humano, comienza e edades muy tempranas, tiene mucho que ver con los hábitos familiares y empeora con la escolarización y la adolescencia, hasta convertirse en la que actualmente es quinta causa de riesgo de fallecimiento a nivel mundial, según datos expuestos por la Dra. Romero.

Para evitar esta situación, la experta insistió en el papel fundamental de la familia y en la necesidad de promover hábitos alimentarios saludables desde la más temprana edad, ya que “la infancia es el mejor momento para aprender por cualquiera de las dos vías por las que lo hacen los niños: adquiriendo conocimientos en casa, el colegio, etc, e imitando lo que hacen los adultos”.

Además, hay factores de riesgo de obesidad infantil conocidos y contrastados y que deben evitarse, tales como el elevado o bajo peso al nacer, la ausencia o baja duración de lactancia materna, la introducción temprana de la alimentación complementaria, la ingesta de energía, embutidos, bollería, snacks y bebidas azucaradas, el consumo insuficiente de verduras y frutas, la omisión del desayuno, los bajos niveles de actividad física o la dedicación excesiva de horas a ver la televisión.

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Así, y en respuesta a preguntas de los asistentes sobre recomendaciones concretas para tener una alimentación en la infancia adecuada, la coordinadora del Servicio de Pediatría de HM Hospitales recordó algunas de las pautas incluidas en el Decálogo para Niños creado por HM Hospitales para educar en materia de nutrición, descanso, deporte y hábitos saludables. En concreto, hizo referencia a la recomendación de que los menores hagan cinco comidas diarias, coman despacio, masticando, y en cantidad apropiada para cada edad. Igualmente, insistió en la necesidad de beber agua, comer pescado, fruta y verdura a diario, e ingerir también todos los días, aunque sin abusar, leche, queso y yogures. Por último, desaconsejó el consumo de chucherías y bollerías, fuera de las lógicas excepciones.

En resumen: “no sirve alimentarse de cualquier manera; hay que hacerlo con los nutrientes, en las cantidades y con la variedad necesarios para asegurar un correcto crecimiento; y por supuesto, combinándolos con la realización de actividad física”; una estrategia en la que “el papel de la familia es decisivo y complementario al del colegio, y que exige tiempo y esfuerzo, pero que merece la pena, ya que es una inversión en la salud de nuestros hijos y en la de todos”, concluyó la Dra. Romero.