Cada vez es más habitual los trabajadores que tienen una jornada laboral continua, algo a lo que debemos adaptarnos y como no nuestra alimentación también.

Conciliar la vida laboral con la personal y familiar está cada vez más en boca de la gente y somos muchos los que tenemos esto como un requisito fundamental a la hora de encontrar trabajo.

Además las empresas cada vez están más preocupadas y concienciadas en cuidar a los trabajadores preocupándose por su bienestar, por ello muchas deciden optar por la jornada laboral continua como opción para sus trabajadores.

La implementación de la jornada laboral continua en los puestos de trabajo es, según los expertos, una tendencia al alza, lo que implica permanecer entre 6 y 8 horas continuas en el puesto de trabajo, teniendo como consecuencia levantarse muy temprano, realizar el almuerzo muy tarde, y cenar pronto para acostarse a una hora que nos permita dormir las 8 horas reglamentarias que garantizan un descanso óptimo.

Desde el grupo NC Salud nos explican unas claves en alimentación para afrontar de forma adecuada la adaptación a la jornada laboral continua.

Las seis claves en alimentación para adaptarse a la jornada laboral continua.

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  • El desayuno es obligatorio:
    si bien los nutricionistas siempre recalcan la importancia de desayunar por las mañanas, en el caso de las personas que trabajan tantas horas seguidas esta recomendación es esencial que se cumpla. ¿Qué entendemos por un desayuno completo? Mira las 5 opciones saludables para empezar bien el día que os proponemos:

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  • Dos tentempiés:
    cuando la jornada laboral es muy larga y supera las 6-7 horas continuadas, es recomendable hacer dos tentempiés en lugar de uno para evitar llegar con exceso de hambre al almuerzo y que ello repercuta en comer de forma compulsiva.

  • Almuerzo de plato único:
    cuando se come más tarde de la hora convencional, como ocurre a los trabajadores de jornada laboral continua (que suelen hacerlo a partir de las 16 horas) vemos cómo se ve considerablemente acortado el tiempo que queda hasta la cena (y aún más hasta la merienda). Es una buena idea apostar por un plato único equilibrado y saludable que contenga alimentos del grupo de los vegetales y proteínas procedentes del pescado, las legumbres o la carne magra. Además, algunos días de la semana podrá contener alguna fuente de hidratos de carbono como arroz, pasta o patata.

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  • La  merienda:
    Al comer más tarde y cenar más temprano, casi no queda espacio de tiempo para hacer una merienda. En cualquier caso, si vamos a merendar, debemos hacerlo de forma ligera: una infusión fría con un albaricoque o 2-3 cerezas; o bien solo fruta (1 tajada de melón o sandía, 3 nísperos o un trozo de papaya), o bien un batido de frutas a base de piña natural, melocotón o zanahoria, hielo picado y menta. Todas estas propuestas son ricas agua, minerales, antioxidantes y vitaminas.

En concreto, la vitamina A  y los  carotenoides resultan especialmente interesantes ya que contribuyen al buen estado de piel y ojos, órganos que se ven más afectados en verano por las radiaciones solares.


  • Cena sencilla y en pocas cantidades:
    Como madrugamos más y necesitamos mantener las 8 horas de descanso nocturno, lo ideal es realizar la cena en torno a las 9 de la noche para que nos haga la digestión antes de acostarnos. Debe ser muy ligera y sencilla de elaborar pues nos encontraremos cansados en este momento del día.

“Un ejemplo es un picadillo de tomate, pepino y queso fresco con hierbabuena; una ensalada de rúcula y canónigos con mango, taquitos de pavo y almendras troceadas; o bien un salteado de calabacín y cebolla con tofu aromatizado con nuez moscada y albahaca”, explica Marta Gámez, directora técnica del Grupo NC Salud.

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  • No nos olvidamos de la hidratación y el deporte:
     Para asegurar un adecuado estado de salud debemos combinar una adecuada alimentación con la ingesta de 2 litros de líquido diarios y la práctica regular de ejercicio físico. “Con media hora diaria realizando un esfuerzo moderado, como puede ser andar, pasear en bici o nadar, estaremos contribuyendo a que nuestro estilo de vida sea más saludable. Además, debemos hidratarnos con asiduidad, especialmente en las épocas de altas temperaturas, para cuidar nuestro organismo por dentro y por fuera con total garantía de bienestar y rendimiento para afrontar nuestro día a día laboral”.

Estos consejos nos ayudarán a que la jornada laboral continua sea más llevadera y estemos preparados para afrontar los retos que se nos pongan por delante en el día a día.

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Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.