Nuestros tobillos, piernas, abdomen… están más hinchados de lo habitual y no sabemos por qué puede ser. Quizá lo que tenemos es una retención de líquidos que hace que éstos se acumulen en nuestro cuerpo dando la sensación de haber ganado peso cuando realmente lo que nos sucede es producto de un trastorno metabólico producido por diferentes causas.

Este efecto se produce cuando existe un desequilibrio en los líquidos de nuestro cuerpo. Los vasos sanguíneos depositan demasiado líquido en los tejidos corporales o el líquido que se almacena en éstos no se elimina a través de la sangre de forma normal. Lo mismo sucede si los vasos linfáticos son incapaces de transportar con la linfa el exceso de líquido del organismo. En este momento nuestro cuerpo comenzará a retenerlo.

Muchas pueden ser las causas de las que se deriva este mal funcionamiento como el embarazo, obesidad, mal funcionamiento de las glándulas linfáticas, padecer de insuficiencia renal, cardiaca o hepática… Trastornos que ocasionan un mal funcionamiento de nuestro cuerpo desequilibrando los niveles de líquidos en el organismo.

Otras causas de retención de líquidos pueden ser externas a nosotros, como permanecer de pie o sentado durante muchas horas, utilizar ropa demasiado apretada que empeora la circulación, el calor y la humedad excesivos suelen afectar al igual que el abuso de sal en las comidas. Lo mismo sucede con algunos medicamentos que facilitan la retención de líquidos en nuestro cuerpo.

No debemos olvidar que es una anomalía que se puede evitar con un tratamiento adecuado. Normalmente, si su origen es orgánico debemos acudir al médico para que nos indique el tratamiento y pautas a seguir. Si por el contrario la retención es debida a causas externas podemos ayudarnos de sustancias naturales y de una adaptación de la dieta para recuperar los niveles de líquido de nuestro cuerpo.

Algunos alimentos que pueden ayudarnos, además de la práctica regular de ejercicio, son aquellos ricos en fibra y potasio, como por ejemplo: plátano, melón, espinacas, lechuga, col, alcachofas, manzana, pepino, espárragos y sandía.

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