Las uñas de manos y pies no son sólo un motivo de estética, sino que además cumplen su función fisiológica de protección, aunque en ese sentido poco a poco vayan siendo una reminiscencia antropológica. En primates, nuestros antecesores sin duda que tienen una función evidente, pero en nosotros los humanos no tanto, es aquello que dicen los expertos en la materia que “la función hace el órgano”, o lo que es lo mismo que aquello que no utilizamos, poco a poco, generación tras generación, se va atrofiando y si no pensemos lo ocurrido con el coxis (parte final de la columna vertebral, justo a continuación del sacro), que en las personas y otros primates sin cola (grandes primates) desde el Nacholaphitecus, el coxis es lo que queda de una cola ahora vestigial.

 

El cuidado de esta parte de nuestro organismo, de las uñas (estructura anexa de la piel localizada en las regiones distales de los miembros compuestas fundamentalmente por queratina), es importante, no solo por estética, que lo es, sino también para evitar sufrimientos innecesarios bien por no cortarlas en su momento o por no hacerlo adecuadamente. Hemos de tener en cuenta que las uñas crecen a una velocidad promedio de 0,1 mm/día o lo que es lo mismo, 1 cm cada 100 días, o unos 4 mm al mes.

Dicen los expertos que la mejor forma de cortar las uñas de manos y pies es dejar un borde recto o parabólico. Así lo confirman las ecuaciones desarrolladas por investigadores de la Universidad de Nottingham, que también aclaran por qué la uña del dedo gordo del pie es la que más se encarna.

El recorte diario de las uñas de las manos y los pies para que resulten más agradables estéticamente podría ser perjudicial e incluso tener graves consecuencias para esta parte del cuerpo si no se ejecuta correctamente. Según un estudio publicado por la revista de acceso abierto Physical Biology, si esta operación se hace mal, se rompe el delicado equilibrio de las uñas y se producen tensiones residuales. Esta tirantez favorece un cambio en la forma o curvatura de la estructura que, con el tiempo, las perjudica, incluso gravemente.

Las ecuaciones diseñadas por los investigadores del estudio mostraron que esta tensión o estrés residual puede ocurrir en cualquier uña de la mano o el pie. Sin embargo, su valor es mayor en las uñas que son más grandes en tamaño y tienen un borde más plano, lo que explica por qué las uñas encarnadas ocurren predominantemente en el dedo gordo del pie.

Aunque la tensión residual también puede ser provocada por la edad o un cambio en la actividad metabólica –a menudo se diagnostican uñas encarnadas en niños y mujeres embarazadas, por ejemplo– las fórmulas confirmaron que recortar mal las uñas puede amplificar esta tensión perjudicial.

shutterstock_142511095Los expertos consideran que esta investigación se puede aplicar también a los animales, especialmente a los de granja, para resolver problemas relacionados con los cascos de sus patas. “Las vacas, ovejas, caballos y ponis sufren enormemente del estado de sus pezuñas y esto puede repercutir sobre la población humana”, puesto que “en un momento en que garantizar la alimentación en todo el mundo es importante, comprender la física de los cascos de los animales nunca ha sido tan esencial para sostener la agricultura, la ganadería y la producción de alimentos”.

La física puede servir para promover un nuevo tipo de medicina veterinaria basada en la evidencia y ayudar a las comunidades de veterinarios y herradores a crear métodos que alivien el dolor en los animales y potencialmente eliminar algunas patologías graves”, concluyen los autores del estudio.


Diego Mugarza

Diego Mugarza

Licenciado en administración y dirección de empresas, master en marketing y direccion comercial. Amante de todo tipo de deportes, de la musica, la naturaleza y viajero empedernido. La felicidad es su objetivo de vida, entiende la salud como una herramienta más para poder llegar a ser feliz.