Un nuevo estudio desarrollado en ratones y dirigido por la Universidad de Manchester trata de poner “blanco sobre negro” de por qué los atletas de edad avanzada que compiten en pruebas de resistencia como maratones, triatlones y otros desafíos como el conocido como “Iron Man”, pueden tener una mayor propensión a padecer arritmias y ritmos cardíacos anormales.

La investigación financiada por la Fundación Británica del Corazón (British Heart Foundation), muestra los cambios moleculares que se producen en el marcapasos fisiológico del corazón como respuesta al entrenamiento físico. En el estudio participan también la Universidad de Milán y la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología y los datos han sido publicados por la prestigiosa revista científica Nature Communications.

Corazones de los atletas

Los corazones de los atletas de resistencia pueden llegar a latir tan solo 30 veces por minuto o incluso menos.

Mientras que los adultos normales presentan frecuencias cardíacas en reposo que oscilan entre 60 y 100 latidos por minuto, los corazones de los atletas de resistencia pueden llegar a latir tan solo 30 veces por minuto o incluso menos durante la noche, produciéndose pausas muy largas entre cada latido cardíaco. Por ejemplo, los ciclistas Sir. Christopher Andrew Hoy y Miguel Indurain, tenían frecuencias cardíacas en reposo de 30 y 28 latidos por minuto .

Los investigadores participantes en el estudio han demostrado que el enlentecimiento del ritmo cardiaco se produce por cambios moleculares a nivel del nodo sinusal – la estructura cardiaca responsable de generar el ritmo cardíaco – en concreto por la disminución de una proteína conocida como HCN4 codificada por el gen HCN4 que se expresa de forma destacada en la región del marcapasos fisiológico del corazón en los mamíferos, y no tanto por la influencia de las fibras parasimpáticas postganglionares que inervan los nodos y las arterias coronarias (su activación produce una reducción de la frecuencia y la fuerza de la contracción del miocardio y la vasoconstricción de las arterias coronarias).

El profesor Mark Boyett, investigador principal del estudio explica que “estos hallazgos son importantes porque si bien normalmente una frecuencia cardíaca baja en reposo en un atleta no causa problemas, los atletas de edad avanzada con un historial de entrenamiento dilatado en el tiempo, pueden ser más propensos a tener que necesitar un marcapasos electrónico el día de mañana”.

Normalmente cada año se celebran en Europa y en Estados Unidos más de 500 maratones con alrededor de un millón de participantes y este gran número de personas que participan se espera que aumente un 5 % cada año. Para el profesor Boyett “a pesar de que el entrenamiento de resistencia puede presentar aparentemente algún efecto nocivo sobre el corazón, estos se ven compensados con creces por los efectos beneficiosos que tiene el ejercicio continuado“, especialmente si se realiza de una forma equilibrada y bajo supervisión de un especialista o entrenador cualificado. Eso sí, ante cualquier señal de alarma es necesario acudir a la consulta del especialista para que valore la situación y establezca el tratamiento adecuado.

En cualquier caso es necesario investigar más sobre este asunto, pero si estos resultados se llegaran a confirmar en seres humanos podrían tener implicaciones relevantes para preservar la salud del corazón de los atletas más mayores.

Más info en : www.manchester.ac.uk


Diego Mugarza

Diego Mugarza

Licenciado en administración y dirección de empresas, master en marketing y direccion comercial. Amante de todo tipo de deportes, de la musica, la naturaleza y viajero empedernido. La felicidad es su objetivo de vida, entiende la salud como una herramienta más para poder llegar a ser feliz.