El ayuno terapéutico es ventajoso tanto para la mente y las emociones como para el apoyo al tratamiento contra el cáncer y prevención de enfermedades cardiovasculares, pero siempre se debe hacer bajo control médico. Os lo explicamos con detalle.

Desde la perspectiva psicológica, el ayuno terapéutico, que puede realizarse con la ingesta de alimentos líquidos, como zumos y caldos o de agua, durante un período de tiempo controlado por profesionales, favorece la expansión de la conciencia y mejora la percepción de los sentidos. Es decir, ayuda a analizar nuestro entorno desde todos los puntos de vista posibles, sin encasillarse en uno solo, y agudiza nuestros sentidos para observar mejor todo nuestro alrededor. Desde el centro MiAyuno explican que el aspecto psicológico tiene una importancia muy amplia en los tratamientos con ayuno, pues no solamente se centran en la terapia en sí, sino que también ponen de manifiesto los beneficios y el bienestar que se logran tras su práctica. Para ello, se realiza durante la estancia actividades y terapias centradas en la parte psicológica tanto a nivel individual como a nivel grupal.

En el campo de la medicina, el ayuno terapéutico también juega un papel relevante, en concreto, en enfermedades cardiovasculares y algunos procesos oncológicos. En Europa esta práctica se ha extendido notablemente, incluso está reconocida y reembolsada por la Seguridad Social alemana (siguiendo el método Buchinguer). En Alemania hay más de 500 centros que ofrecen este tratamiento y más de 50 en Francia.

Por lo que a procesos oncológicos respecta, ensayos y estudios con humanos han demostrado que, combinar periodos cortos de ayuno (2-3 días) con quimioterapia ayuda al organismo a luchar contra las células tumorales. Jesús Domínguez, naturópata colaborador de MiAyuno, comenta que “el ayuno terapéutico supone un tiempo en el que el organismo descansa, por lo que el sistema inmune tiene tiempo para regenerarse, aspecto fundamental durante la quimioterapia, ya que esta va a suponer una agresión no solo para las células tumorales sino también para las células sanas, entre ellas, las del sistema inmune”. Además, ayunar priva a las células de glucosa (único nutriente válido para las células tumorales) y activa la utilización de grasa como sustrato energético para el resto de células, que de cualquier manera y por tener un metabolismo más lento que el de las células tumorales resisten mucho mejor la carencia de glucosa. Domínguez añade que “por este motivo, el ayuno recomendado durante el tratamiento de quimioterapia no supera los 3 días (fase hipoglucémica del ayuno), mientras que en otras circunstancias se pueden aconsejar ayunos más prolongados”. Durante el ayuno el organismo depura más fácilmente con lo que, como demuestran diversos estudios científicos, los efectos secundarios de la quimioterapia se reducen considerablemente.

Los especialistas de MiAyuno recomiendan que el ayuno forme parte del tratamiento del cáncer, incluso durante el periodo de quimioterapia, pero siempre como una elección consciente del paciente y bajo la supervisión de un médico especialista y siempre con el conocimiento del oncólogo.

En términos generales el ayuno puede ser beneficioso excepto para aquellas personas que padecen de bulimia o anorexia, mujeres embarazadas, niños menores de 14 ó 16 años, ancianos (después de 80 años) y personas que padecen de diabetes tipo 1, etc. Se debe practicar con la autorización de un médico y bajo su supervisión durante todo el tratamiento.