Desde Holanda nos han contado que cada vez que nos besamos pasamos a la boca del afortunado unos 80 millones de bacterias. Esto tiene una lectura positiva a pesar de que el intercambio no suene nada bien: cuanto más besamos a una pareja, más se parece la composición de la microbiota de nuestra saliva. Pues mira qué bien.

 

Aprovecho la excitante coyuntura para recordaros diez besos que han hecho historia en el mundo del celuloide. Momentos que muchos de nosotros recordamos y con los que, no pasa nada por reconocerlo, hemos soñado más de una vez.

La Dama y el Vagabundo (1955)

Aquel año, Mr. Walt Disney nos brindó la oportunidad de asistir a una de las cenas más románticas e icónicas del cine de animación. El beso, spaguetti incluido, entre Reina y Golfo coronaba una escena llena de ternura y simpatía.

Mi Chica (1991)

Para ternura aquel piquito entre Ana Clumski y un jovencísimo Macaulay Culkin. La inocencia de uno y la precocidad de otro, dieron a luz una secuencia encantadora y en la que todos, de una u otra manera, nos vemos reflejados. El primer beso, aquel que damos o nos dan, se recuerda para siempre.

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Nicole Kidman y Tom Cruise en el estreno de la película de Kubrick, en 1999. Featureflash / Shutterstock.com

Eyes Wide Shut (1999)

Stanley Kubrick, ese grandísimo maestro, nos brindó la oportunidad de ver juntos de nuevo a Nicole Kidman y a Tom Cruise en aquella enigmática e inquietante última obra que fue Eyes Wide Shut. La pareja protagoniza un beso de lo más tórrido rodado frente a un espejo. De fondo se podía escuchar Baby Did a Bad Bad Thing, el sensual tema de Chris Isaak.

500 Días Juntos (2009)

Esta atípica (o no tanto) historia de amor irradiaba originalidad y resultó una ráfaga de aire fresco en lo que a tragicomedias románticas se refiere. Joseph Gordon-Levitt y la encantadora (y debilidad de quien os escribe) Zooey Deschanel, coronaban su salida la noche anterior con un intenso morreo junto a las fotocopiadoras de la oficina. Pura impulsividad.

Lo que el Viento se llevó (1939)

Este es uno de aquellos instantes que el tiempo se ha encargado de inmortalizar. El besazo, porque no se le puede llamar de otra manera, entre Vivian Leigh y Clark Gable es, quizá, el más famoso de todos. Lleno de pasión y fuerza (sobre todo por el abrazo que acompaña el gesto), ponía la guinda a una de esas películas legendarias que todo el mundo ha visto alguna vez.

Spiderman (2002)

La película de Sam Raimi nos dejó una escena para la historia que ha sido imitada en parodias de todo tipo , incluida una secuencia en una película porno. Y es que, todo hay que decirlo, la postura invita a la imaginación. Como no podía ser de otra manera, Mary Jane (Kirsten Dunst) besa a Spiderman (Tobey Maguire) estando este del revés, colgado de una de sus infalibles telarañas. Muy cool.

De Aquí a la Eternidad (1953)

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Playa hawaiana en la que se rodó la mítica escena del beso entre Lancaster y Kerr.

Venga ¿Quién no lo ha intentado? Besarse mientras nos golpea una ola en la orilla de una playa solitaria es lo de lo más cinematográfico, sino que se lo digan a Burt Lancaster, que tragó algo de espuma mientras besaba apasionadamente a Deborah Kerr. Mereció la pena el salado trago.

Titanic (1997)

Había que hacerlo, y es que algo del desastre debía olerse el personaje de DiCaprio, que no esperaría mucho para plantarle un beso a (Rose) Kate Winslet, una adinerada pero infeliz chiquilla ávida de emociones fuertes. Aquel beso de proa y el hundimiento del barco más famoso de la Historia, debieron dejar a la joven sin adrenalina para mucho tiempo.

Brokeback Mountain (2005)

Monumental película de Ang Lee (La Vida de Pi) que nos dejó a todos boquiabiertos gracias al fantástico rodaje de un guión bastante complicado. Jake Gyllenhaal y el desaparecido Heath Ledger protagonizaron este drama bestial y algunas de las escenas más complicadas a las que puede enfrentarse un actor. Sus besos conmovieron a todo el planeta cine.

El Diario de Noa (2004)

Y dejo para el final el que quizá y, a pesar de “sólo” tener diez años de edad, es el beso del que más veces he oído hablar últimamente. Una historia de amor con tintes épicos, unos protagonistas de gran carisma y una lluvia torrencial, acompañaron uno de los grandes besos de la historia del cine. Ryan Gosling y Rachel McAdams fueron el motor de una de las películas románticas por excelencia.