Para todos aquellos amantes de la naturaleza y el deporte al aire libre desde Knowi nos gustaría hablaros de una disciplina que, para muchos, no se trata simplemente de un deporte, se trata de formar parte de un equipo, jinete y caballo; lo que confiere a dicha actividad una dimensión particular.

Caballo y jinete, músculo y mente conforman un ejemplo de simbiosis y sinergias necesarias para la consecución de algo que es determinante en esta práctica deportiva, la confianza y la conjunción de voluntades de dos seres vivos palpitando con una armonía ejemplar. Nos referimos a la equitación.

La equitación es un deporte que te hace estar en continuo contacto con la naturaleza y que te permite disfrutar de esa libertad primigenia que los seres humanos y los animales disfrutamos en tiempos remotos conviviendo en perfecta armonía. La relación que se establece con el caballo sólo la pueden explicar aquellos que lo practican. Los placeres que proporciona montar a caballo seducen a pequeños y grandes, a jóvenes y no tan jóvenes. Hemos de tener en cuenta que está descrito que el caballo es uno de los animales más inteligentes y más nobles que existen en la Creación.

shutterstock_88245865Además de ser un pasatiempo agradable y estimulante, la equitación es una disciplina deportiva exigente que puede aportarnos importantes beneficios físicos y psiclógicos: contribuye a tonificar los músculos, se refuerzan especialmente las piernas y glúteos, pero en él también se trabajan hombros, espalda y abdominales. Ayuda a mantener la línea (se queman aproximadamente unas 500 calorías por hora), conlleva una serie de movimientos acrobáticos que estimulan el sentido del equilibrio, la coordinación motriz y el desarrollo de ciertas capacidades respiratorias. Pero además requiere de serenidad, equilibrio mental, capacidad psicológica demostrada e inteligencia emocional suficiente que haga que los temores se difuminen y el liderazgo se imponga ante un animal bellísimo de más de 500 kilos que reconoce la destreza, el carácter y la autoridad de quien lo monta.

Si con todo esto no hemos conseguido despertaros el “gusanillo” por salir a montar algún día, debéis saber que no solo nos reporta beneficios en el plano físico, sino también puede ser una buena terapia para la mente. Para empezar puede ayudarnos a superar los miedos, a aprender a gestionar en mejor medida los problemas, a coger confianza en uno mismo y a reforzar nuestro autoestima. Además es una de las actividades que aporta más posibilidad de desconexión y relajación, no en vano es una forma de regresar a nuestros orígenes primigenios, naturaleza, vida y pasión brotan por doquier en esta práctica deportiva.

Un caballo puede ser imprevisible y hay que aprender a gestionar todas las situaciones con mucho autocontrol y seguridad, lo que puede conllevar algunos riesgos; desde Knowi os damos algunas recomendaciones para aquellos que se inicien en su práctica:

  • Toma clases: en este deporte no hay lugar para la improvisación. Los profesionales están para enseñarnos las buenas posturas, los gestos correctos y actitudes adecuadas para practicarlo sin riesgo y así evitar posibles lesiones y traumatismos.
  • Calienta antes de comenzar cada sesión y estira antes de montar en la silla, realiza algunos movimientos, (correr un poco, sobre todo si estamos empezando). También es bueno calentar los músculos aductores de las piernas, los de la espalda y abdominales, así como aquellos situados en el hombro y el omóplato, que tienden a contraerse. Cuando estés en el caballo, intenta relajarte y respirar profundamente, trota corto.
  • Renuncia a esta práctica si sufres de lumbalgia crónica, malformación vertebral, distrofia raquídea de crecimiento, hernia discal, si estás embarazada o en el postparto, si tienes alergia al pelo de animales o si sufres osteoporosis (Descalcificación de los huesos).
  • Ponte al día con las vacunas, sobre todo con la del tétanos, debido a que el entorno del caballo es séptico y cualquier herida puede contaminarse con el Clostridium Tetani, agente productor del tétanos, con todo su cortejo sintomático y su morbimortalidad asociada.
  • Es indispensable el uso de casco y recomendable el de accesorios homologados tales como protectores, pantalones, guantes o botas. Como ya saben, siempre es mejor prevenir que curar ante una posible caída.