Caminar supone una buena forma de mantener nuestro físico en forma, tanto desde el punto de vista de sentirnos saludables y bien como para evitar coger esos kilos de más que hacen que cuando nos damos cuenta ya son bastantes los que hay que perder y nos ponemos a tratar de recuperar la línea de una forma azacanada y a veces un tanto compulsiva.

El senderismo tiene cada vez más adeptos, y no es de extrañar ya que caminar disfrutando de las maravillas de la naturaleza es un regalo para los sentidos, además de para nuestra salud, si estás pensando en pasarte al senderismo aquí te contamos cómo hacerlo de forma adecuada.

Desde Knowi no nos cansamos de enfatizar la importancia de combinar dieta y ejercicio, una dieta adecuada y equilibrada a las características personales e individuales y una rutina de ejercicios también adaptada al perfil personal, siempre monitorizados ambos aspectos por profesionales y expertos en cada materia. Una buena forma de tener problemas es autoimponiéndose uno mismo una dieta, tratando a la vez de realizar el deporte o el ejercicio que buenamente nos parece.

Insistimos en este asunto, el cuidado de nuestro cuerpo nos compete a nosotros en tanto en cuanto nos ponemos en buenas manos, seguimos los consejos y tratamos de ser lo más rigurosos posible con las recomendaciones de los especialistas.

En cuanto al ejercicio, no cabe ninguna duda que el caminar regularmente, todos los días aproximadamente de media a una hora a un ritmo moderado es bueno para nuestro organismo en general, para nuestro sistema osteoarticular y muscular, para nuestro aparato cardiovascular, para nuestro sistema nervioso central y en general para el resto de órganos, aparatos y sistemas. Es un ejercicio aeróbico del que no deberíamos renunciar, especialmente quienes no realizan otro tipo de deporte y se confiesan como personas sedentarias.

Caminar para estar en forma

Caminar media hora al día a ritmo moderado tiene grandes beneficios para nuestro cuerpo.

Caminar a nuestro ritmo, cada cual tendrá el suyo, favorece la circulación, por lo tanto la oxigenación de nuestro organismo, mejora la masa muscular, favorece el depósito de calcio en nuestros huesos y facilita el movimiento de nuestras articulaciones, por otro lado al realizar este tipo de ejercicio se segregan substancias como las endorfinas que son péptidos internos que al interactuar con los receptores neuronales provocan sensación de bienestar y tranquilidad, contribuyendo de esta forma a favorecer una sensación de calma y placidez que nos beneficiará sobre todo al eliminar todo atisbo de nerviosismo, estrés y ansiedad.

Lo bueno que tiene caminar es que se puede hacer en cualquier lugar, eso sí, es conveniente hacerlo con la indumentaria adecuada, es decir ropa que transpire y sobre todo calzado, que ha de ser preferiblemente deportivo y adaptado a las características de nuestra pisada y a la estructura anatómica de nuestros pies. Llevar bastones es un tema que dependerá de nuestros gustos, si bien hay que decir que es conveniente su uso cuando el terreno es agreste puesto que facilitará nuestro desplazamiento, incrementando nuestra seguridad; en este caso hemos de tener en cuenta que el calzado ha de ser apto para esta actividad de “trecking”, un calzado que fije nuestro pie y evite lesiones en el tobillo principalmente.

Nunca hemos de olvidar el salir a caminar bien hidratados, habiendo ingerido unas horas antes el alimento propio del momento que corresponda y con algún pequeño suplemento que contenga glucosa por si tenemos un desfallecimiento debido a una disminución de azúcar que pueda provocarnos mareos y otra sintomatología característica asociada.

No cabe ninguna duda que caminar es un ejercicio más que recomendable para todas las edades, pero está especialmente indicado en personas de edad que no pueden realizar otro tipo de ejercicio o deporte por sus características individuales.

Además el salir a caminar, si se hace acompañado, fomenta el aspecto social de nuestra vida y no olvidemos que este asunto es competencia fundamental de la salud, ya que según la Organización Mundial de la Salud, una persona saludable es aquella que sabe conciliar positivamente tres aspectos el de la salud somática, la salud psíquica y la salud social. Pues bien en los tres órdenes como hemos visto influye e incide una rutina diaria de salir y caminar durante un rato a un ritmo mayor que el de un simple paseo, adecuado eso sí a las características personales de cada cual.