Y es que basta ya de demonizar a los chuletones, entrecots, solomillos… ¿Qué comer muchos es malo? ¡Pues claro! Pero en Knowi siempre os decimos que mantener una dieta equilibrada es fundamental para nuestra salud, y un buen filete de vez en cuando es más que necesario.

 

Las carnes rojas han sido objeto de muchos estudios en donde se han asociado, cuando su consumo es elevado, a diferentes patologías, por ello, se habla de riesgos para la salud cuando la ingesta de este tipo de carnes es de frecuencia diaria y en cantidades apreciables. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de los estudios se realiza con cantidades de 300 gramos o más de carnes rojas a diario, es decir, dos o más porciones de carne al día, lo que ya a la mayoría de nosotros nos parece de por sí mucha cantidad, pero si constantemente escuchamos y leemos acerca de estudios que asocian el consumo elevado (y subrayo y pongo en negrita) de carnes rojas con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, un incremento del riesgo de padecer cáncer así como de padecer un accidente cerebrovascular pues claro, cualquiera se atreve a pedir ticket en la carnicería…

¿Pero por qué no vemos más allá de los problemas que acarrea el consumo excesivo y nos aprovechamos de los beneficios de una ingesta moderada? Porque, ¿sabéis qué? Las carnes rojas son ricas en proteínas de calidad y sobre todo, son una excelente fuente de hierro que contribuye a prevenir o controlar estados de anemia. La carne roja es rica en potasio, en fósforo y zinc y ofrece vitaminas del complejo B como ácido fólico, B12, B1, B2 y B5. Asimismo, en pequeñas cantidades aporta vitamina D y E a la dieta.

shutterstock_97828643Por supuesto, dado su contenido proteico y su aporte de purinas, las carnes rojas tienen alto poder saciante, lo que implica que te llenan fácilmente y mantienen al aparato digestivo ocupado por largo tiempo.

Un consumo sin riesgos para la salud sería una porción de carnes rojas con una frecuencia en promedio de unas dos porciones de carnes rojas unas tres veces por semana, para que idealmente, podamos incluir otro tipo de carnes a la dieta tales como pescado, aves, cerdo…

También destacar que en muchos de los estudios que se llevan a cabo no se diferencia entre carnes rojas y carnes procesadas como salchichas, hamburguesas…las cuales tienen una mayor concentración de sodio, nitritos, grasas saturadas y aditivos de las carnes rojas frescas. Por eso es muy importante reducir al máximo posible el consumo de las carnes procesadas.

Para beneficiarse al máximo de su ingesta es recomendable comer las carnes al horno, parrilla o plancha, ya que estos métodos de cocción no requieren añadir grasa extra. También es recomendable a la hora de cocinarla no cortar la carne en trozos pequeños para evitar la pérdida de vitaminas y minerales saludables. Para los que les guste la carne muuuuy hecha hay que mencionar que hay que evitar en la medida de lo posible que la carne se queme y se forme costra por el exterior, ya que ésta contiene sustancias tóxicas. Y, cómo no, acompaña a un buen plato de carne con vegetales que sumen nutrientes beneficiosos al plato y ¡a disfrutar!