La ciberadicción es un término de nueva manufactura y corresponde al uso excesivo, constante y patológico de internet a través de diferentes dispositivos electrónicos, ordenador, tableta, Smartphone, etc…

La ciberadicción es también una de las patologías que están emergiendo en los últimos años, es un desorden psicológico que aun no aparece recogido en el DSM V que elabora la Asociación Americana de Psiquiatría y que clasifica y determina todos los desórdenes y alteraciones relacionadas con la mente.

Entre el 6 y el 9% de los usuarios de Internet estrían “enganchados” a la red, según un estudio elaborado por especialistas en psiquiatría españoles. El perfil del adicto a Internet sería el de una persona de entre 19 y 26 años, con un nivel de estudios alto, que pasa más de 30 horas a la semana conectada a la red, principalmente para chatear o jugar. El informe señala que en España hay unos 9 millones de usuarios de Internet, de los cuales más del 6% hacen un uso “patológico” de la red. Este porcentaje “podría ser superior si se contemplaran los menores de 14 años, que no están incluidos en la cifra de usuarios”, según el estudio.

Las consecuencias sociales de este tipo de patología emergente pueden llegar a ser muy relevantes, de hecho se puede llegar a producir aislamiento social, bajo rendimiento escolar, problemas laborales, conflictos familiares en los que la relación en el seno de la familia se ve alterada, etc…

Los expertos en este tipo de nuevas adicciones señalan la existencia de dos modelos básicos de actitudes ante la red. El primero de ellos hace referencia a aquellos sujetos muy aficionados e interesados por sus ordenadores que utilizan la Red para recoger información, jugar en solitario, obtener nuevos programas, etc. pero sin establecer ningún tipo de contacto interpersonal (más que el necesario para lograr sus propósitos). El segundo tipo lo conformarían aquellos sujetos que frecuentan los foros, Chats y listas de correo.

El problema en ambos casos es cuando la actividad y el tiempo que se dedica son excesivos y es el detonante de un fenómeno adictivo que genera un síndrome de ansiedad cuando no se está utilizando el dispositivo que sea y se está conectado. Esta situación además del cortejo sintomático que acompaña a todo síndrome de ansiedad como nerviosismo, irritabilidad, palpitaciones, sensación de falta de aire, sudoración fría, boca seca, etc… se genera la necesidad de encontrar la estimulación social que precisan, las necesidades de ser reconocidos subyacen en este tipo compulsivo de utilización de la Red. Cuando el uso de Internet interfiere y complica de una forma determinada las actividades habituales es cuando algunos expertos afirman que podría ser considerado patológico.

Las consecuencias sociales de este tipo de patología emergente pueden llegar a ser muy relevantes, de hecho se puede llegar a producir aislamiento social, bajo rendimiento escolar, problemas laborales relacionados con el excesivo uso de esta herramienta hoy por hoy necesaria e imprescindible en algunos casos, conflictos familiares en los que la relación en el seno de la familia se ve alterada, etc… hemos de tener en cuenta que en casos de abuso excesivo y adicción manifiesta se puede llegar a disminuir las horas de sueño, alterando el ritmo sueño-vigilia o a suprimir alguna comida con tal de estar conectados a la red.

En general y cuando se detecta el problema bien sea por el propio individuo o por la familia lo importante es acudir a un especialista que pueda ayudar a corregir esa conducta compulsiva relacionada con el uso de internet. En ese sentido la modificación de hábitos y la corrección de la conducta se hacen indispensables, las técnicas de psicología conductual y otras herramientas incluidas las farmacológicas llegado el caso pueden ser de gran ayuda no solo en este proceso sino en otro tipo de adiciones relacionadas.

Este es un problema que emerge en nuestra sociedad, que ha de ser observado en su evolución y desde luego corregido para evitar problemas mayores relacionados con la conducta y con la personalidad que pueden complicar el desarrollo integral y armónico del propio individuo.