La cirugía estética se engloba dentro de la cirugía plástica, a la cual también pertenece la cirugía reconstructiva. La cirugía estética o cosmética, es realizada con la finalidad de modificar aquellas partes del cuerpo que no son satisfactorias para el paciente. En muchos casos, sin embargo, hay razones médicas, como la mamoplastia de reducción cuando hay problemas ortopédicos en la columna lumbar, o la blefaroplastia en casos graves de dermatocalasia que incluso impiden la vista.

 

Haciéndonos eco del “brutal” (por no decir otra cosa) cambio de la actriz Renée Zellweger hace unos meses, y del de Uma Thurman ahora que al final ha sido simple maquillaje,  me ha entrado el gusanillo de indagar más en el controvertido tema de la cirugía estética. Este tipo de cirugía tiene el objetivo de corregir y/o modificar desproporciones corporales y/o faciales, con la finalidad de aproximarlas a los parámetros de belleza socioculturales, y hasta ahí bien, el problema es cuando no hay límites y la cirugía estética se convierte en objeto de consumo.

Desde la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) advierten de que los cirujanos plásticos tienen que estar preparados para rechazar a aquellos pacientes que son adictos a la cirugía.

Hoy en día podemos ver como la televisión, diarios, revistas y la publicidad exponen cuerpos con medidas biológicamente imposibles, mujeres con pechos excesivamente grandes o cinturas verdaderamente pequeñas, sin embargo estos modelos se han convertido en los patrones de belleza para la sociedad. Producto de esto, las consultas para realizarse cirugías plásticas han tenido un aumento importante en las últimas décadas.

shutterstock_39047038Este tipo de adicción recibe el nombre de trastorno dismórfico corporal (ddc), y se caracteriza por una preocupación desmedida por un defecto imaginario de la apariencia física. Debido a estos problemas, hoy en día la sociedad se pregunta qué personas son aptas psicológicamente para realizarse cambios estéticos, por lo tanto la psicología cada vez está más estrechamente ligada a la medicina estética.

Según datos aportados por la SECPRE, el primer país en este tipo de operaciones es Argentina, y le siguen México, Estados Unidos y luego está España que adelanta, y en mucho, a Francia, Alemania y Brasil. Otras cifras explican que por cada diez mujeres que entran en el quirófano lo hace un hombre.

Cierto es que en muchos casos de personas que se animan a realizarse tratamientos estéticos, logran con ello una mejora en el plano físico que consecuentemente repercute de manera positiva en el anímico: satisfacción, mejora de la autoestima, etc…Por ello es fundamental controlar al paciente y hacerle saber que en muchas ocasiones el exceso perjudica. Aprender a aceptarnos tal y como somos, en muchas ocasiones, nos ayudará a no pasar por el quirófano.