La innovación, en términos generales, es un reto fundamental para la economía de los países, para las empresas, instituciones públicas y, por supuesto, para el sector sanitario, donde las organizaciones pueden transformarse y mejorar su competitividad únicamente innovando, siendo la piedra angular de la gestión sanitaria.

Entendiendo la innovación no sólo como la generación de nuevos productos y servicios, sino que también plantea retos como la búsqueda de nuevos procesos, procedimientos y sistemas que procuren unos mejores resultados en términos de satisfacción de necesidades de los pacientes.

Así se puso de manifiesto ayer en el Foro de Debate Sedisa-La Razón “Innovación como cierre del círculo de la calidad y la eficiencia”, en el que se debatió sobre la innovación aplicada no solo a la terapéutica y el diagnóstico sino también a la gestión dentro del sector de la salud y y la sanidad. Sobre esta última, Manuel Vilches, director general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS), expuso la necesidad de generar un liderazgo evidente en esta materia y de prestar atención a cuatro áreas de mejora, como mejor fórmula para lograr una gestión sanitaria innovadora: “gestión de la calidad, gestión de la innovación, gestión eficiente y efectiva de los recursos y gestión ética y socialmente responsable de toda la cadena de valor y grupos de interés, atendiendo a todas sus necesidades”.

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La gestión de la calidad supone un compromiso con los procesos de mejora continua a todos los niveles, lo que se traduce en una implicación de toda la organización en la consecución de un objetivo, el de la calidad total acreditada y certificada (Acreditación QH de la Fundación IDIS, EFQM, Joint Commission, ISO’s, DIAS, SEP, SGE-21, entre otras). Este esfuerzo, en el que se presta especial atención a la seguridad, tendrá como consecuencia la mejora en los resultados de salud para los pacientes, que es el fin último de las organizaciones sanitarias.

“Si la gestión de procesos en términos de calidad y seguridad es importante -aseguró Manuel Vilches- la dotación de nuestros centros asistenciales con una correcta gestión no lo es menos: favorecer el acceso y acercar la innovación más disruptiva a la población, en términos de resultados de salud contrastados debe ser siempre un pilar fundamental de nuestro trabajo, si realmente queremos avanzar hemos de situar al paciente en el centro de nuestras actuaciones, facilitando además su información y movilidad dentro del sistema (p.e. proyecto de interoperabilidad de la Fundación IDIS a través del app “Mi e-Salud” recientemente presentada)”.

gestión sanitaria

La gestión sanitaria debe entender y apostar por la innovación desde un punto de vista global para mejorar los resultados sanitarios y la satisfacción de los pacientes.

Hablar de gestión sanitaria es hablar también de eficiencia y efectividad de nuestras actuaciones dentro de escenarios predecibles y estables, máxime en un entorno de crisis económica en el que se pretende mantener y mejorar el sistema con recursos cada vez más limitados. En este punto, el director general de la Fundación IDIS, añadió un matiz, la falta de visión a medio y largo plazo de los resultados obtenidos, que puede llegar a desechar actuaciones oportunas por falta de tiempo para evaluarlas. “En este aspecto mantenemos en general una visión cortoplacista, con lo cual difícilmente podemos apreciar los beneficios de un proceso o un elemento innovador en nuestra práctica clínica diaria.

Una perspectiva a medio-largo plazo, junto a una administración eficiente de todos los recursos disponibles, es prioritaria; de ahí la relevancia de la cooperación y la búsqueda de sinergias entre el sistema público y el privado de salud. Manuel Vilches incidió en la necesidad de aprovechar todos los recursos disponibles, ya que estos son limitados en un sistema de salud que cada vez tiene una mayor demanda asistencial motivada fundamentalmente por la cronicidad y el envejecimiento poblacional. Y, en ese sentido, aludió a la falta de flexibilidad del entorno sanitario para hacerlo más eficiente y más equitativo máxime si tenemos en cuenta la incesante evolución de la innovación en el sector de la salud.

Por último, la gestión ética y socialmente responsable de las instituciones es también área de mejora clave en la gestión sanitaria: la política de recursos humanos, el compromiso social, las relaciones con los competidores o el buen gobierno corporativo de la institución, la implicación en el cuidado medioambiental, las relaciones con todos los grupos de interés o la implantación de códigos de conducta y políticas de civismo empresarial son determinantes. La mejora de todos estos aspectos es fundamental para que la innovación en la gestión sanitaria sea una realidad. “Como también es clave ¬-concluye Manuel Vilches- que sigamos procurando por mejorar la credibilidad de nuestro sistema sanitario entre los ciudadanos, en la generación de confianza en nuestra sociedad y en la mejora de la reputación y de la competitividad de nuestras organizaciones no solo de puertas adentro sino también de cara al exterior”.

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