Educar a los pequeños en los aspectos emocionales es clave, y es algo que los padres deben tener en cuenta desde el principio.  La intención siempre es la de educarlos lo mejor posible en todas las áreas, pero el día a día, pone a prueba a los padres, vienen las dudas, no existen estrategias, falta tiempo, etc.

 

Tal y como se señala Paola Benito, psicóloga de Oak House School, la educación emocional es crucial.La infancia es una época clave para desarrollar sus capacidades personales y sociales; y de todas ellas, es destacable la importancia de la capacidad para gestionar las emociones. Recientes estudios ponen en evidencia la relación entre alcanzar el éxito y saber manejar las emociones, lo que se conoce como inteligencia emocional, una capacidad que se puede trabajar y desarrollar.

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¿Cómo ayudar a un hijo a ser emocionalmente más maduro? Benito señala, por un lado, que “los niños aprenden imitando y sus padres son el espejo en el que se miran. Así que para empezar habría que plantearse cómo gestionan los padres las emociones; “¿qué hacemos cuándo se nos acaba la paciencia? ¿Cómo reaccionamos ante una frustración? ¿Cómo nos comunicamos y relacionamos con los demás? ¿Qué actitud tenemos frente a un hijo que nos cuenta un problema?, etc. Esas respuestas por parte de los padres son las que los niños acabarán aprendiendo. 

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En educación emocional, la empatía es fundamental.

Por otro lado, es importante enseñar a los pequeños a reconocer emociones y saber nombrarlas. Un aspecto fundamental en los primeros años de vida es ayudar a desarrollar la empatía, explica la experta. “Se pueden utilizar cuentos, experiencias propias, el juego simbólico,… También es conveniente aceptar y estar abierto a los diferentes tipos de sentimientos. No existen sentimientos “buenos” o “malos”, lo importante es qué se hace con ellos y si se es capaz de regularlos y gestionarlos”.

Es importante “hacer que se sientan seguros, marcando unos límites claros y adecuados para su edad, a la vez que ofreciéndoles atención y cariño”. También es importante recordar que no hay que “sobreprotegerles, los niños deben ir aprendiendo a tolerar la frustración”, pero también, al mismo tiempo, se debe potenciar la autoestima del niño dedicando diariamente un rato de juego con él.

Pero además de las figuras paternales, la escuela juega un papel fundamental en cuanto a la educación emocional, “hay que tener en cuenta que es el segundo entorno sociabilizador del niño, donde aprenden a convivir con otros niños y donde se encuentran los profesionales de la educación que guían de forma más personalizada a sus alumnos y a sus padres.

De todo esto la experta concluye  “que la familia y la escuela deben compartir los mismos objetivos y valores, siendo importante tener una buena comunicación entre los dos, para mantener así una coherencia educativa”. La inteligencia emocional, la educación emocional y la gestión de las emociones son cada vez temas más destacados por parte de los psicólogos. 

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