A partir de los seis meses empezarán a salir los primeros dientes de los pequeños. A los dos años aproximadamente, el niño tendrá ya su dentadura de leche completa, y a partir de los seis comenzará el proceso hacia la dentición definitiva que se suele completar en torno a los doce o trece años. Durante toda esta etapa es fundamental llevar a cabo una serie de hábitos para conseguir una sonrisa sana y perfecta.

Con el objetivo de desarrollar una sonrisa sana, la limpieza dental debe comenzar con la aparición del primer diente, es decir, cuando todavía el pequeño es un bebé. En este caso serán los padres los que tengan que realizar la limpieza, bien sea mediante gasas o dedales dentales. Los expertos recomiendan, con el objetivo de no provocar alteraciones en el desarrollo y crecimiento de los huesos que puedan dar lugar a alteraciones en los dientes, que no se use el chupete más allá de los dos años. Además también podemos evitar en parte que los dientes de nuestro pequeño nazcan torcidos, restringiendo el uso de biberones o hábitos como chuparse el dedo.

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Todo ello contribuirá al correcto desarrollo de esa sonrisa sana tan deseada, los expertos recomiendan visitar el dentista por primera vez en torno a los dos años del niño. Será un primer contacto que servirá al especialista para comprobar y valorar la salud oral del pequeño. A partir de ese momento y si todo va bien, se harán revisiones periódicas que suelen programarse cada seis meses. 

Las caries son uno de los mayores problemas y enemigos de la sonrisa sana, tanto de pequeños como de adultos, pero en estas edades tempranas son más fáciles de prevenir inculcando a los pequeños unos hábitos de higiene diarios. Es importante para evitar la aparición de caries, controlar el consumo de hidratos de carbono y zumos. Además se recomienda no humedecer los chupetes y biberones en azúcar ni en miel ni en almíbar. Por supuesto es fundamental realizar una correcta limpieza bucal y no dejar las revisiones con el dentista.

Es importante también elegir un cepillo adecuado para los pequeños, para que se encuentren cómodos con él y no les suponga una molestia tener que lavarse la boca. Se recomienda un cabezal pequeño y redondo que facilite el acceso a todas las zonas, con cerdas suaves y flexibles para evitar dañar tanto los dientes como las encías, y con un mango de goma para facilitar la sujección.

 

 


Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.