El síndrome postvacacional o también denominado depresión vacacional comprende una serie de síntomas que hacen referencia a la ansiedad y presión emocional que muchos sufren al enfrentarse de nuevo al mundo laboral después de un más que merecido periodo de vacaciones, no es una enfermedad sino que es un proceso adaptativo que cada cual vive a su estilo y manera.

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Han sido unos días intensos, pero ya toca volver a la realidad,  fin de las vacaciones. y la vuelta a la rutina para muchos. En esta época es cuando afloran sensaciones diferentes relacionadas con lo que los expertos denominan “síndrome postvacacional”.

El síndrome postvacacional es característico del periodo inmediatamente posterior a la finalización de un periodo de descanso prolongado, es más frecuente en personas que están por debajo de la edad de 45 años, aunque se puede observar en todos los rangos de edad. Algunos datos apuntan a que un hasta 35% sufrirían con mayor o menor intensidad este proceso, aunque en por regla general, en 3 ó 4 días el individuo se acostumbra a su nueva situación.

La reincorporación a la vida laboral exige que estemos de nuevo sometidos a horarios rígidos, obligaciones, género de vida, etc… y ello exige sin duda que volvamos a sincronizar nuestros relojes biológicos adaptándonos de nuevo a todas estas exigencias y por ello es muy frecuente la aparición de trastornos de índole psicológica y psicosomática por la somatización de nuestras emociones relacionadas con este aspecto.

Respecto a la sintomatología y cuadro clínico del síndrome postvacacional, se caracteriza por malestar, ansiedad, depresión, disminución del rendimiento, palpitaciones, sudoración, aumento de las frecuencias respiratoria y cardíaca, temblores, cambios de humor, etc… Estos signos y síntomas característicos del estrés y ansiedad consecuente los manifiestan con mayor frecuencia las mujeres, debido fundamentalmente a que ellas desarrollan actividades en un entorno socio-familiar de mayor presión.

Los síntomas del síndrome postvacacional suelen durar entre tres o cuatro días, si no es así, se trata de un cuadro de ansiedad más serio

En el caso de que estos signos y síntomas se perpetúen en el tiempo estaremos hablando de un síndrome de ansiedad instaurado y de estrés crónico con lo que ello conlleva de necesidad de ser controlado y evaluado por un especialista.

Para que el estrés postvacacional no aparezca hay una serie de aspectos básicos a tener en cuenta de cara a prevenir la aparición de este síndrome tales como no volver de las vacaciones justo el día anterior a la vuelta al trabajo, empezar de manera gradual e intentando comenzar por las tareas más agradables y motivadoras; seleccionar aquellas actividades que podemos llevar a cabo, y saber delegar. Aprovechar los tiempos de descanso para volver a alguna actividad agradable fomentando las relaciones sociales o familiares, dormir adecuadamente el tiempo preciso, mantener horarios regulares tanto durante el día como en las horas de acostarse y levantarse, es clave no “llevar trabajo a casa” y practicar ejercicio físico moderado.

En este ámbito vuelve a ser muy importante todo lo relacionado con la psicología cognitiva: plantear los asuntos de índole laboral de un modo simple y adecuado, prescindiendo de los detalles y evaluando lo esencial para hallar soluciones, reconocer el trabajo bien hecho de las personas a nuestro cargo tratando de motivarlas, generando un entorno laboral positivo y corregir las conductas inapropiadas o negativas de modo sutil pero firme; practicar la relajación en intervalos regulares, eliminar pensamientos erróneos o ideas irracionales que puedan provocarnos ansiedad y todo su cortejo sintomático.

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