Hoy me ha tocado viajar en avión a Canarias, un viaje no demasiado largo, dos horas y media más o menos; ya son muchos años de idas y venidas, de un lado para otro, como dirían algunos, como el baúl de la Piquer.

Me encuentro en un espacio reducido para mi tamaño, y estoy “calzado” literalmente en un asiento en turista donde la posibilidad de moverme es muy reducida, es más el de delante mío ha echado su asiento para atrás durante unos instantes y la parte superior la he visto a escasos centímetros de mis ojos. Bueno qué voy a contar que no sepamos, son situaciones que más o menos todos hemos vivido.

Entiendo que hay que optimizar el espacio y hacer eficiente el vuelo, pero no sé bien donde vamos a llegar en este aspecto. Recientemente leía una ocurrencia, alguien ha pensado que los aviones en el futuro vayan equipados no con asientos, sino con “poyetes” que permitan al viajero ir de pie con sus posaderas reconfortadas en ese adminículo, vamos, como en siglos pasados los canónigos de las catedrales hacían sus oraciones, lecturas y cánticos de pie y con el único alivio de esa especie de repisa de madera que sobresalía de su asiento una vez que este era plegado.

Dónde quiero llegar con esto, pues a algo tan simple y sencillo como a una de las causas precipitantes de este conocido síndrome que se caracteriza por dificultad en la circulación sanguínea, fundamentalmente en las extremidades y que puede derivar en trombosis venosas con todo un complejo sintomático, es decir, el síndrome de la clase turista en su máxima expresión.

Una vez que no podemos hace otra cosa, vamos a dar algunos consejos que limiten o incluso eviten su aparición. Hemos de realizar unos simples ejercicios de vez en cuando durante el viaje y desde nuestro asiento, no hace falta que nos levantemos.

shutterstock_1130455751. Rotaciones de hombro con la espalda recta, hacia arriba, hacia abajo, adelante, atrás, diez veces en cada dirección y en cada hombro.

2. Rotaciones de tobillos, con la punta de los pies apoyados en el suelo y el talón levantado realizar también diez giros en el sentido de las agujas del reloj y otros diez en sentido contrario; esto en cada uno de los pies.

3. Flexión de brazos, con los codos apoyados en las piernas en un ángulo de 90 grados y con las palmas de las manos abiertas llevar las palmas de las manos al pecho, eso también diez veces cada brazo. Es bueno mantener la palma de la mano en el pecho durante 30 segundos.

4. Estiramiento tras el cuello, coger una muñeca con la otra mano y estirar los brazos hacia arriba, manteniéndolos estirados durante unos 15 segundos. Hacer la alternancia de la muñeca para evitar que un brazo sufra más que otro.

5. Rodilla al pecho, coger una rodilla con las manos y subirla unos 45 grados, manteniéndola subida unos 15 segundos. Hace el ejercicio diez veces con cada pierna.

6. Estiramiento de hombros, colocar una mano en el antebrazo contrario y la otra en el codo contrario presionando hacia el hombro. Hacer este ejercicio manteniendo la posición durante 15 segundos y repetir con el miembro contralateral.

7. Movimientos de cuello, acercar una oreja al hombro homolateral y después la otra al suyo, flexionar y estirar suavemente el cuello. Hacer este ejercicio suavemente, como el resto. Es aconsejable 5 veces a cada lado.

8. Levantamiento de rodilla, levantar la rodilla un poco y con ella levantada contraer el muslo y relajarlo, repetirlo 20 o 30 veces con cada extremidad.

9. Flexión del tronco al frente. Con la espalda erguida, flexionarla hasta coger con las manos cada uno de los tobillos y permanecer en esta postura de flexión durante 15 segundos, regresando a la posición inicial lentamente respirando y soltando el aire suavemente.

10. Flexiones de pies,  primero con el talón en el suelo levantar la punta del pie y después al revés, mantener la punta en el suelo y levantar el talón. Hacer este ejercicio de forma alternante en cada pie repitiéndolo 15 veces en cada uno.

Esperamos que con estos sencillos consejos nuestra salud no se resienta cuando sometemos nuestro organismo a una situación poco saludable como es el permanecer durante horas amarrado al asiento, a un espacio mínimo y a un cinturón de seguridad que complica más si cabe nuestros movimientos, por mínimos que estos sean.