Lo de que un alimento engorda es relativo, de manera estricta todo lo que nos comemos engorda porque tiene calorías y si no las tiene es porque no aporta nutrientes y no tiene mucho sentido comerlo (excepto en el caso del agua, claro). Pero una de las cosas que más me sorprende es cuando la gente dice: “yo no como fruta porque engorda”.

Esto puede tratarse como un falso mito, la fruta ni mucho menos te va a engordar si comes tus 3-5 raciones recomendadas al día, todo lo contrario, te va a proporcionar las vitaminas y minerales que necesitas, más un extra de energía que es la que la gente cree que engorda porque sobre todo es a base de azúcares. Cuando estos azúcares simples no se utilizan pasan por el hígado y se convierten en grasas de almacén. Pero analicemos la situación: yo me como una manzana, dicha manzana tiene unas 50-75 kcal, el equivalente a unos 10-15 gramos de azúcares. ¿Realmente merece la pena dejar de comer fruta por 10 gramos de azúcar, que equivalen al azúcar que podemos echar a un café?

shutterstock_185990537Eso sin contar que las frutas suelen tener un alto índice glucémico, por lo que ese azúcar pasa a sangre de manera rápida y si estamos activos lo vamos a utilizar, porque 50 kcal se queman andando 10 minutos, subiendo unas pocas escaleras o limpiando la cocina. Es por este motivo que una buena opción para consumir nuestras raciones diarias de frutas es hacerlo por la mañana, ya que a lo largo del día quemaremos su aporte calórico y no consumirla por la noche ya que no gastaremos la energía y se acumulará su contenido de azúcar en forma grasa en nuestro organismo.

Las frutas no se digieren en el estómago ni siquiera en una mínima parte. Todas las frutas, excepto plátanos, dátiles y frutos secos, atraviesan el estómago en poco tiempo (20 -30 minutos), se descomponen y liberan sus sustancias nutritivas en los intestinos. La energía que ahorra la fruta al no tener que ser digerida en el estómago es considerable, y automáticamente es redirigida a limpiar el cuerpo de desechos tóxicos con lo cual ayuda a reducir peso. Esto solo es válido si se consumen correctamente, es decir, si no se consume fruta con otro alimento, ni inmediatamente después. Al combinarse con otros alimentos, el azúcar de la fruta entra en contacto son otros alimentos que pueda haber en el estómago, provocando su fermentación y acidificación y pueden producirse digestiones pesadas, acidez y gases.

La fructuosa natural de las frutas es el azúcar por excelencia para nutrir el cerebro y el páncreas, y no causan fermentación mientras se les combine correctamente.  Por ello debes conocer muy bien los tipos de frutas y saber cómo se clasifican, porque incluso entre ellas debes saber combinarlas, no es lo mismo comer frutas dulces, por ejemplo, que frutas ácidas.

  • DULCES: plátano, higo, pasas, sandía, melón, granada, albaricoque, cereza, dátil, níspero, chirimoya.
  • SEMIDULCES: mango, manzana, papaya, pera, uvas rojas.
  • ÁCIDAS: limón, moras, arándanos, piña, pomelo, kiwi, naranjas (variedad)
  • SEMIÁCIDAS: mandarina, melocotón, mango, manzana verde, frambuesa, fresa, ciruelas
  • NEUTRAS: aguacate, castaña, nuez, almendra, avellana, cacao, macadamia

Cómo mezclarlas apropiadamente:

  • Ácidas con Ácidas y semiácidas
  • Dulces con dulces y semidulces
  • Las neutras combinan con cualquier tipo

No debes mezclar más de tres frutas a la vez, de manera que no sobrecargas el estómago y puedan digerirse favorablemente las frutas que comes.