Asistimos a un proceso de geriatrización de nuestra sociedad en el que la proporción de personas mayores aumenta en todo el mundo más que cualquier otro segmento de edad, produciéndose un envejecimiento de la población acelerado y por lo tanto un aumento de la esperanza de vida. Envejecer con la mayor calidad de vida posible es un nuevo reto que abordar.

En las últimas décadas, la esperanza de vida ha aumentado hasta alcanzar los 82,8 años en España según datos del Instituto Nacional de estadística (INE), siendo 85 para las mujeres y casi 80 años en los hombres. Estas cifras plantean el reto de, además de tener una vida larga, aumentar la calidad de vida de las personas mayores.

Tal y como apuntan los expertos de la Unión Europea (UE), “se trata de un reto que solamente se podrá afrontar con información y programas específicos sobre envejecimiento activo y a través de la promoción de una imagen positiva de las personas mayores, de incrementar su rol activo y de que su valor redunde en otras generaciones”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento activo como el proceso en que se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen.

El envejecimiento activo es el proceso en que se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen.

Para conseguir ese objetivo social de dotar vida a los años, tal y como apuntan los especialistas en la materia, es necesario desarrollar hábitos de vida saludable, físicos y mentales, la formación a través del reconocimiento de capacidades y competencias, la promoción de la igualdad de oportunidades, el fomento de la autoestima y la participación de las personas mayores en la sociedad, desde su experiencia, formación, valores, incidiendo en el papel de la familia y la comunidad.

Para analizar cómo se afronta esta nueva esperanza de vida, la compañía biomédica Pfizer en el marco de la iniciativa internacional Get Old (envejecer – en castellano), que desde 2012 contribuye a fomentar el diálogo en torno al envejecimiento, redefinir el término y animar a las personas a adoptar unos hábitos de vida más saludables, ha realizado un estudio en Estados Unidos entre 2.088 adultos mayores de 18 años que cumplimentaron un cuestionario “online” y su principal conclusión es que el miedo a envejecer es cada vez más común.

Según los datos del estudio, el 87% de las personas encuestadas tenía miedo a hacerse mayor. Los principales motivos que causan este miedo son el declive del estado físico (23%), la pérdida de la memoria (15%) y la posibilidad de padecer enfermedades crónicas (12%). De hecho, en algunos casos estas preocupaciones superan el temor a morir (10%) – Como curiosidad, las cifras del estudio muestran que algunas de estas preocupaciones son más acusadas en personas menores de 65 años que en las que ya han superado esta edad -.

También se desarrolló también un análisis en las redes sociales que mostró que el 62% de los “tweets” publicados en Estados Unidos en los últimos doce meses sobre envejecimiento tenían un sentimiento negativo. Según el análisis, la salud fue uno de los temas más populares en Twitter y la conversación en torno a ella se incrementó en un 48% en 2014 respecto a 2013.

En este sentido, Juan Álvarez portavoz de Pfizer, señala que “la proporción de personas mayores crece en todo el mundo más rápidamente que cualquier otro grupo de edad, produciéndose un envejecimiento acelerado de la población y un aumento en la esperanza de vida fruto de las políticas sociales y socio-sanitarias pero a la vez presenta un replanteamiento de propuestas por parte de la sociedad hacia un envejecimiento activo”.

“Si somos capaces de controlar nuestros miedos podremos tomar decisiones más correctas para la salud y el estilo de vida. A cualquier edad se debería pensar en cómo se quiere envejecer y convertir los miedos en acciones saludables” apunta el Dr. Álvarez.