Hay muchas alternativas al uso de compresas o tampones, pero para qué engañarnos…son los métodos más utilizados durante los días en los que nos toca soportar a nuestra amiga la menstruación. ¿Hay uno mejor que otro?

Pues como la mayoría de las cosas en esta vida, no existe una verdad absoluta. Ni uno es mejor ni otro es peor, dependiendo de la persona y de la situación es más recomendable utilizar un producto u otro.

Las compresas son productos de protección externa, es decir, recogen el flujo menstrual cuando éste ya ha salido del cuerpo. En cambio, los tampones son productos de protección interna, ya que recogen el flujo menstrual en el interior del cuerpo.

Discretas y un poco espesas, las compresas higiénicas son muy absorbentes. Su superficie está cubierta de un material que drena el líquido hacia el interior, lo que ayuda a mantener la sequedad. Suelen contener el flujo sanguíneo de manera adecuada, siempre que se las cambie regularmente cada tres/cuatro horas aproximadamente. Después de utilizarse deben tirarse a la basura, nunca al inodoro. Puede suceder que la vulva se irrite al estar en contacto con una compresa; en ese caso basta con cambiar de marca o de modelo.

Respecto a los tampones, éstos absorben la sangre y por eso aumentan de tamaño durante su uso. Hay que cambiarlos cada tres o cuatro horas para evitar las irritaciones o las infecciones… ¡No olvides quitártelo antes de ponerte otro y recuerda retirarlo cuando haya terminado la regla! Y parece de chiste, pero como casi ni lo notas cuando los llevas puesto, es más común de lo que parece aparecer en la consulta del médico con alguno de estos problemas…

La elección de un producto u otro es personal, depende de tus necesidades en cada momento y de la comodidad que busques.

Por ejemplo, cuando llevas una braguita tanga, o cuando vas a practicar deporte, lo más cómodo es utilizar un tampón. También existen situaciones en las que sólo puedes usar este tipo de protección, como en la piscina o en la playa. En cambio, las compresas son más cómodas y adecuadas para usar por las noches, ya que no es recomendable utilizar tampones más de 8 horas seguidas y es importante cumplir con esto a rajatabla para evitar problemas.

Cabe mencionar que desde hace unos meses cada vez es más común en nuestro país el uso  de una alternativa ecológica a tampones y compresas: la copa menstrual. Realizada en silicona médica, es un recipiente en forma de embudo terminado en un pequeño apéndice muy flexible. No es porosa ni absorbente por lo que no daña ni seca las paredes de la vagina, sencillamente recoge el flujo menstrual que se va depositando en su interior por gravedad y un ligero efecto de succión. Cada vez tiene más adeptas, así que quizá habrá que probarlo…