La conjuntivitis alérgica es un proceso local que avanza en incidencia al igual que lo hacen las alergias en su conjunto. Además de ocasionarnos múltiples molestias oculares, puede provocar sobreinfecciones y secuelas que compliquen sobremanera el pronóstico y el tratamiento.

Consiste en la inflamación de la parte más externa del ojo, que es una capa transparente llamada conjuntiva. Los síntomas son de tipo ocular, con enrojecimiento, ardor y picor de ojos, abundante lagrimeo, mayor sensibilidad a la luz y secreción de un líquido amarillento que, al secarse, provoca el levantarse con los ojos pegados. Los síntomas pueden afectar a los dos ojos o sólo a uno, en cuyo caso es común que se propaguen de un ojo a otro.

La conjuntivitis puede estar causada por diferentes factores: virus, bacterias, aire seco, humo, sustancias químicas o alergias. Las conjuntivitis causadas por un alergeno de cualquier tipo se clasifican como conjuntivitis alérgicas.

shutterstock_147880181La conjuntivitis alérgica desaparece al evitar el contacto con el alérgeno y no se transmite de una persona a otra. Sin embargo, en las conjuntivitis producidas por un virus o una bacteria sí puede producirse un contagio a otras personas al compartir toallas, maquillaje, almohadas, colirios o cualquier otro artículo que esté en contacto con los ojos. En este caso, también es importante lavarse las manos antes y después de tocarse los ojos o la cara, ya que las manos son el vehículo que puede transmitir la infección.

El mejor tratamiento es evitar el contacto con los desencadenantes, en ocasiones esto que parece sencillo termina siendo muy complicado, sin embargo y con frecuencia, se pueden tomar medidas que traten de reducir la exposición a los mismos (Polvo, moho, polen…)

Las gotas lubricantes para los ojos o con agentes vasoconstrictores pueden ayudar a disminuir los síntomas y también se puede aliviar la molestia aplicando compresas frías en los ojos. Si las primera medidas interpuestas no ayudan demasiado, puede ser necesario el tratamiento por parte de un especialista que es quien realmente debe evaluar cada proceso en cada individuo, lo cual puede incluir: colirios antiinflamatorios o con antihistamínicos, estabilizadores de los mastocitos o colirios con esteroides oftálmicos (para reacciones graves), etc… El tratamiento de la conjuntivitis alérgica puede requerir antibióticos o antivirales de uso tópico en caso de infección acompañante.

Es necesario tener en cuenta que hay que acudir siempre al médico cuando la conjuntivitis se vea acompañada de dolor en los ojos entre moderado y fuerte, cuando la conjuntivitis causa problemas en la vista, por ejemplo sensibilidad a la luz o visión borrosa, que no mejora cuando se quita toda la secreción de los ojos, cuando la conjuntivitis provoca enrojecimiento intenso en los ojos, los síntomas de la conjuntivitis empeoran o continúan y se sospecha que el paciente puede tener una forma grave de conjuntivitis viral, por ejemplo, causada por los virus del herpes simple o de la varicela zóster (la causa de la varicela y la culebrilla).

También cuando la conjuntivitis se presenta en un paciente inmunodeprimido (tiene un sistema inmunitario debilitado) por la infección por el VIH, un tratamiento para el cáncer u otras afecciones médicas o tratamientos o si el individuo se está tratando la conjuntivitis bacteriana con antibióticos y no comienza a mejorar después de las 24 horas de haber comenzado el tratamiento.

  • Algunos consejos que pueden evitar su aparición o paliar sus síntomas son:

Mantener las ventanas cerradas por la noche; utilizar aire acondicionado con filtros; disminuir las actividades al aire libre durante las 5-10 de la mañana (emisión de pólenes) y de 7-10 de la tarde (periodo de descenso del polen desde lo alto de la atmósfera, al enfriarse el aire); mantener cerradas las ventanillas cuando se viaja en coche; poner filtros al aire acondicionado del automóvil; permanecer el mayor tiempo posible dentro de casa durante los días de mayores concentraciones de pólenes; durante el periodo de polinización evitar salir, sobre todo los días de viento.

También es importante tomarse las vacaciones durante el tiempo de polinización, eligiendo una zona libre de pólenes (la playa); tomar la medicación prescrita por el especialista; evitar cortar el césped o tumbarse sobre él; no tender la ropa en el exterior durante los días de recuentos altos ya que el polen puede quedar atrapado en ella; ponerse gafas de sol al salir a la calle; seguir los recuentos de pólenes que facilita la Sociedad Española de Alergia en los teletextos o Internet; no realizar lavados oculares con infusiones de manzanilla, ya que ésta contiene pólenes a los cuales se puede ser alérgico.


Diego Mugarza

Diego Mugarza

Licenciado en administración y dirección de empresas, master en marketing y direccion comercial. Amante de todo tipo de deportes, de la musica, la naturaleza y viajero empedernido. La felicidad es su objetivo de vida, entiende la salud como una herramienta más para poder llegar a ser feliz.