Los atascos son para muchos una prueba diaria ya que las grandes ciudades sufren a menudo esta situación con las consecuencias que ello conlleva: llegar tarde al trabajo, perder el vuelo o no llegar a tiempo a una cita importante. Pero además, los atascos tienen consecuencias psicológicas en los sufridos conductores.

¿Quién no se ha visto envuelto alguna vez en un atasco al iniciar o terminar sus vacaciones? Lo cierto es que por muy habituales que sean, sobre todo en las grandes ciudades, nunca terminamos de acostumbrarnos a ellos. Tras horas inmersos en esta situación, es normal perder los nervios y la paciencia, con las consecuencias negativas que ello conlleva. Los atascos no sólo incrementan las probabilidades de sufrir colisiones por alcance sino que también son los responsables de un gran número de desequilibrios psicológicos entre los conductores.

Diversos estudios científicos demuestran que cuando una persona se ve sometida a tensiones cotidianas de tipo familiar o laboral, puede llegar a sufrir trastornos anímicos en el futuro. Uno de estos estudios realizado por investigadores de la Universidad de California ha desvelado que las respuestas negativas ante las tensiones cotidianas, como los conflictos laborales, las discusiones de pareja y las horas esperando en un atasco de tráfico, pueden llegar a provocar trastornos del estado de ánimo a largo plazo.

Los autores del estudio están seguros de que las pequeñas tensiones cotidianas son las que terminan haciendo mella en nuestra salud mental,

Para llegar a estas conclusiones los investigadores analizaron a 711 personas con edades comprendidas entre los 25 y los 74 años. El objetivo del estudio era evaluar las implicaciones para la salud mental de los pequeños eventos cotidianos a los cuales les conferimos un significado negativo. Por tanto, cada participante debía reportar las situaciones más estresantes que había vivido durante los últimos diez años.

Después de ocho largas sesiones con cada persona, los investigadores apreciaron que quienes reportaban un mayor número de hechos estresantes también presentaban mayores índices de ansiedad, depresión, angustia y problemas para controlar la ira.

shutterstock_36015166Los autores del estudio están seguros de que las pequeñas tensiones cotidianas son las que terminan haciendo mella en nuestra salud mental, serían como una pequeña gota que cae continuamente hasta que termina desbordando el vaso. ¿Por qué?

En otro estudio realizado por investigadores británicos se comprobaron los niveles de estrés mediante la medición de concentración de marcadores del mismo en saliva en los participantes antes y después de sufrir un atasco. Los niveles de estrés dieron resultados sorprendentes: en las mujeres dichos niveles habían subido en casi un 9% al salir del mismo, mientras que en los hombres se habían incrementado en más de un 60%.

Estas diferencias de género se deben a que los hombres suelen reaccionar con mayor intensidad ante las situaciones estresantes prefiriendo una respuesta rápida de ataque o huida que, en el caso de los atascos, es imposible poner en práctica, razón por la cual sus niveles de estrés aumentan aún más.

Cuando estos niveles de cortisol se mantienen altos durante mucho tiempo, el sistema inmunológico se debilita provocando problemas de concentración, memoria y generando irritabilidad. A la larga estos trastornos pasarán factura a nuestra salud.

Al conducir, siempre hemos de tener presente que la prudencia y el autocontrol son imprescindibles para nuestra seguridad y para la de los demás. Estas medidas de atención y prudencia se han de incrementar aún más en el caso de conducir en situaciones adversas como puede ser en el caso de un atasco.