Bucear es una práctica deportiva que cada vez gana más adeptos en nuestro país y fuera de él. Bucear es enormemente atractivo pero que no está exento de riesgos y que precisa de una serie de cuidados, precauciones y habilidades que solo las podemos aprender y adoptar de la mano de un experto.

Solo en Estados Unidos cada año se producen más de mil lesiones por bucear, imaginemos las cifras que resultan si añadimos el resto del mundo, el problema reside en que según los expertos, en tono al 10% estos accidentes terminan siendo fatales.

shutterstock_195795677Muchas de las lesiones que se producen están relacionadas con la presión que se ha de soportar durante la inmersión, que corresponde a la presión atmosférica de la superficie más el peso del agua que se encuentra por encima de nosotros. Por ejemplo a 10 metros de profundidad, es decir a 33 pies aproximadamente el agua del mar ejerce una presión equivalente a la presión atmosférica a nivel del mar que es de una atmósfera absoluta más otra correspondiente a la profundidad, es decir, dos atmósferas y cada diez metros más hay que añadir una atmósfera, por lo tanto a 100 metros estaremos soportando una presión aproximada de 11 atmósferas.

El volumen de los gases de los compartimentos corporales sufren variaciones relacionadas con la presión que soportamos, estas modificaciones provocan fuerzas físicas directas que pueden lesionar diversos tejidos, órganos y sistemas, es lo que se conoce como barotrauma. Por otro lado la cantidad de gas disuelto en el torrente sanguíneo sufre un incremento al aumentar la presión ambiental. El incremento del contenido gaseoso en sangre puede provocar un daño directo como la narcosis por nitrógeno o la toxicidad por las altas concentraciones de oxígeno, dióxido de carbono (hipoventilación neopreno muy apretado, esfuerzo excesivo, mal funcionamiento del regulador, inmersión profunda, contaminación del suministro de aire por los gases espirados) o monóxido de carbono (problemas a la hora de cargar el tanque de buceo), o indirecto a lo largo del ascenso a superficie que si se produce de una forma inadecuada, rápida, brusca, el nitrógeno disuelto en sangre o el de los tejidos puede llegar a provocar burbujas en el torrente sanguíneo provocando un síndrome de descompresión que puede llegar a ser muy grave e incluso de consecuencias fatales.

Para evitar percances nada como saber prevenirlos, estar bien entrenado y además cumplir con una serie de normas básicas, según explican los expertos:

27 consejos para bucear de forma segura:

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  • Planificar y ejecutar la labor en compañía de un supervisor
  • Nunca bucear solo
  • Comprobar el equipo antes de entrar en contacto con el agua
  • No bucear si uno no se encuentra bien y padece cualquier molestia por cualquier causa.
  • Bucear siempre según el nivel que tenga el submarinista menos avezado del grupo
  • Ir siempre en grupo
  • No bucear si las condiciones del mar son malas, no aptas para la práctica de esta especialidad deportiva, ojo con las corrientes marinas
  • No bucear si se ha ingerido alcohol o se ha descansado de forma inadecuada
  • Planificar siempre la inmersión no dejando nada a la improvisación
  • Bucear siempre con un cuchillo por si hubiera que hacer frente a cualquier circunstancia o imprevisto
  • Una semana antes del viaje revisar que todo el equipo funcione correctamente
  • Equiparse según la temperatura del agua (Pasar frío o estar incómodo por el calor puede complicar la inmersión)
  • Llevar siempre una boya “deco” (bastantes accidentes se producen por el golpe contra embarcaciones)
  • Comer mucho antes de una inmersión no es conveniente, hará que se pierdan reflejos, tampoco hay que pasar hambre
  • Mirar con frecuencia el manómetro de presión (muchos accidentes se deben a que los buceadores no se dan cuenta de que se han quedado sin aire)
  • Aprender las señales de buceo (por ejemplo no saber la diferencia entre la señal de 100 y 50 bares puede suponer un serio problema)
  • Probar el equipo de buceo nuevo o sus componentes renovados en situaciones controladas antes de inmersiones de profundidad
  • Hidratarse tras la inmersión y estar en forma
  • Llegar pronto al punto de inmersión y charlar con otros buceadores
  • Nunca mantener la respiración cuando se asciende (el oxígeno se expande y se pueden sufrir graves daños orgánicos)
  • Hacerse visible en el agua con algún elemento refringente
  • Hay que comunicar a algún amigo o familiar que has ido a bucear y a la zona donde piensas realizar la inmersión
  • No volar hasta pasadas 24 horas de la última inmersión (una vez se ha eliminado de forma natural el nitrógeno disuelto)
  • Acudir al médico si hay cualquier síntoma, sentirse presionado por el grupo y bucear según las características y confianza de uno mismo
  • Respetar el mar por encima de todo

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