En Knowi te vamos a dar una serie de consejos para disfrutar de la cena del 31 sin pagar las consecuencias de esa sucesión de manjares descontrolados.

 

Para evitar en lo posible los efectos perniciosos de tal aluvión de alimentos es muy importante utilizar el principio de la moderación y la mesura dentro de lo que nos sea posible y esté a nuestro alcance. La voluntad es nuestro gran aliado o su carencia nuestro gran enemigo.

En primer lugar hemos de tratar de no ingerir alcohol antes de las comidas, ya que este además de aportarnos abundantes calorías vacías puede estimular nuestro apetito, no sin antes olvidar algún fenómeno dispéptico que puede originar.

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Durante la comida lo mejor es tener muy en cuenta el recorrido que va a tener el ágape, es decir, no ser glotones a la hora del primer plato, masticar despacio, comer lento e ingerir pequeños bocados, hablar lo necesario pero sin llegar a la distracción que nos pude inducir a comer más y evitar las bebidas carbónicas, especialmente los refrescos, que producen un fenómeno expansivo en el estómago además de aportar abundante glucosa de rápida absorción, también hay que procurar evitar los alcoholes en beneficio del agua.

Consejo importante: es recomendable masticar despacio, comer lento e ingerir pequeños bocados, hablar lo necesario pero sin llegar a la distracción que nos pude inducir a comer más y evitar las bebidas carbónicas.

Es muy importante no ingerir comidas excesivamente voluminosas, puesto que además del aporte calórico suplementario e innecesario vamos a padecer digestiones muy pesadas, muy lentas, que van a requerir una digestión muy exigente y que si no es bueno con el almuerzo, imaginemos cómo tiene que ser de perjudicial a la hora de la cena; vamos que nos vamos a la cama con el estómago a rebosar, provocándose una especie de “resaca gástrica” con no pocas molestias asociadas, que pueden llegar a la sensación de nauseas acompañadas de vómitos y de dispepsia gástrica.

En los casos en los que ya de por sí la persona sufra alguna alteración en el estómago, se pueden paliar los efectos de estos días tomando un protector gástrico como puede ser el Omeprazol bien con el desayuno o bien al día siguiente, siempre bajo recomendación médica.

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Una vez llegados al momento de turrones, licores y alcoholes, hemos de tener en cuenta que además del aporte calórico extra que nos van a aportar con el consiguiente efecto en la báscula, llegan al final de toda una maratón de manjares, por lo que de nuevo la prudencia y la templanza son fundamentales para evitar que la tentación nos venza y hagamos bueno el refrán de “unos segundos de placer en la boca, toda una vida tratando de eliminar sus consecuencias”.

Una vez llegados a este momento solo nos queda invitar a nuestros lectores a que al menos al día siguiente traten de disminuir las consecuencias calóricas practicando el ejercicio habitual, de una forma moderada y sin hacer grandes alardes ni esfuerzos que puedan provocar que al final “el remedio pueda ser peor que la enfermedad”. Caminar, montar en bicicleta, nadar en piscina climatizada, hacer un poco de “jogging”, o realizar una tabla de ejercicios adecuada, es decir deporte aeróbico, progresivo y moderado es sin duda un buen consejo.

Para finalizar y relacionado con la ingesta de alcohol, que ha de ser lo más moderada posible, los expertos recomiendan tomar algún tipo de depurativo hepático como puede ser el cardo mariano, el boldo o el extracto de alcachofas entre otros. Estos productos ayudarán a que el hígado se depure de una forma natural evitándonos otro tipo de complicaciones y consecuencias desagradables que nos puedan malograr estas fechas tan señaladas.