El número de intoxicaciones alimentarias se incrementan en verano por el calor, las altas temperaturas y el aumento de la demanda de comida y bebidas en diversos establecimientos hosteleros. Hemos de tener en cuenta que la Salmonella es la responsable de más de la mitad de las intoxicaciones alimentarias que se producen en nuestro país. Expertos del Departamento de Salud del Hospital Universitario de La Ribera comentan qué medidas se deben adoptar frente a ella para prevenir su contagio.

La Salmonella es una bacteria que está presente generalmente en alimentos crudos de origen animal, como la leche y sus derivados, huevos, aves, carnes poco cocinadas, agua no potabilizada, crustáceos y vegetales. Hemos de tener en cuenta que los animales domésticos pueden ser portadores, con lo que hay que extremar las medidas de higiene en presencia de mascotas en el hogar.

La falta de higiene a la hora de manipular los alimentos en cualquier momento de su procesado o el consumo de productos contaminados (que, generalmente, no tienen ni un olor ni un sabor raro que hagan sospechar de su mal estado), son las principales vías de contagio de esta infección.

Los primeros síntomas que suele presentar una intoxicación por Salmonella suelen aparecer entre las 12 y las 72 horas posteriores al consumo del producto en mal estado y se caracterizan por diarrea poco voluminosa, fiebre de 38-39 °C y dolor abdominal que puede manifestarse con la clínica de una pseudoapendicitis o de una enfermedad inflamatoria intestinal.

Para la prevención de la infección los especialistas afirman que hay que tomar ciertas precauciones siempre, pero con especial énfasis en los meses de verano:

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  • Extremar la higiene personal y el lavado a conciencia de los utensilios de cocina durante la manipulación de alimentos.
  • Leer detenidamente las instrucciones de conservación de los alimentos y las fechas de caducidad.
  • Los productos lácteos y sus derivados no deben permanecer más de dos horas fuera de la nevera.
  • Evitar cualquier contacto entre los alimentos crudos y cocidos. En la nevera, sea cual sea el sistema de refrigeración, se deben tapar todos los alimentos con los utensilios adecuados (hueveras, fiambreras, bolsas de conservación…).
  • Escoger alimentos cuyo tratamiento asegure la inocuidad (procurando limpiar la fruta, las latas antes de abrirlas, etc.).
  • No consumir huevos que no conserven la cáscara intacta y, a la hora de la compra, elegir aquéllos que llevan la fecha de consumo preferente.
  • Todos los alimentos deben cocerse bien, sobre todo las carnes rojas y aves,  y debe procurarse consumirlos inmediatamente después de su cocción.
  • Conservar adecuadamente los alimentos cocidos y garantizar un adecuado recalentamiento a la hora de consumirlos.
  • Extremar las precauciones con las mayonesas y salsas. Evitar las caseras. Si esto no fuera posible, guardarlas inmediatamente en el frigorífico y aumentar la cantidad de limón o vinagre en su preparación. En bares y restaurantes, exigir que sean preparadas con ovoproductos pasteurizados en lugar de con huevos frescos.
  • Proteger los alimentos de insectos, roedores, así como de otros animales domésticos; utilizar agua potable, y mantener los productos de limpieza que sean tóxicos lejos de los alimentos.

Todas estas medidas deben cumplirse especialmente en el caso de niños y ancianos, dos grupos de edad especialmente vulnerables a la infección.


Diego Mugarza

Diego Mugarza

Licenciado en administración y dirección de empresas, master en marketing y direccion comercial. Amante de todo tipo de deportes, de la musica, la naturaleza y viajero empedernido. La felicidad es su objetivo de vida, entiende la salud como una herramienta más para poder llegar a ser feliz.