Los parásitos intestinales o “lombrices”, como se denomina a esta enfermedad de manera coloquial, son frecuentes en los niños, aunque se pueden producir a cualquier edad.

Los tres tipos de parásitos más comunes que pueden encontrarse en el aparato digestivo del ser humano son:

  • Oxiuros: son los parásitos intestinales más comunes y afectan habitualmente a niños, que pueden contagiarlos a personas adultas. Se trata de unos pequeños gusanos de un tamaño aproximado de un centímetro, vulgarmente conocidos como “lombreices”, cuya hembra deposita los huevos durante la noche en la zona perianal, diseminándose posteriormente por las sábanas, la ropa interior y, a través de las manos del niño, por todo lo que éste toca.

shutterstock_49247404En el caso de los oxiuros el síntoma más significativo es un intenso picor en el ano que se produce especialmente durante la noche. En ocasiones es posible ver oxiuros muy pequeños en las heces o en las márgenes del ano durante la noche. El niño se rasca de manera instintiva y este acto puede llegar a causar una dermatitis en la zona perianal. Además tiene un sueño intranquilo, despertándose frecuentemente. Si descubres que tu hijo tiene lombrices, no debes preocuparte en exceso: la oxiuriasis es muy frecuente, no causa un gran daño a los niños y su tratamiento es sencillo, aunque hay que seguirlo a rajatabla.

  • Giardia lamblia: produce la lambliasis. Este parásito es un protozoo que vive en el intestino y es muy frecuente en niños que acuden a guarderías y colegios en una franja de edad de entre dos y seis años, se transmiten de persona a persona y se suele producir más en verano y otoño.

Cuando se trata de Giardia lamblia, aunque en muchos casos no produce síntomas, la infección puede causar dolor abdominal, diarrea aguda o urticaria, entre otras manifestaciones.

  • Áscaris: se contagian al comer los niños tierra infectada con sus huevos, que luego se eliminan a través de las heces. Son los más infrecuentes en nuestro medio.

Con este tipo de parásitos no suele haber síntomas aunque ocasionalmente podrían detectarse ante la aparición de molestias abdominales, tos, febrícula y erupciones en la piel.

Para cualquiera de los tres tipos de parásitos intestinales existen medicamentos antiparasitarios específicos. Sin embargo, en el caso de los oxiuros el tratamiento deberá seguirlo toda la familia, al tiempo que se deben extremar las medidas higiénicas:

  • Lavar frecuentemente las manos y cepillar las uñas, sobre todo al levantarse.
  • Cambiarse frecuentemente de ropa interior y las sábanas, recomendándose su lavado a temperaturas muy altas o incluso hervirlas.
  • Desinfectar juguetes y utensilios de baño.
  • Eliminar bien el polvo de las habitaciones, pues puede servir como vehículo de transmisión de los huevos.