Cada vez es más frecuente el uso de “tablets”, “smartphones”, ordenadores, monitores de televisión y todo tipo de herramientas informáticas o digitales. Sus pantallas son perjudiciales para la salud de la vista, por ello es importante conocer como reducir sus efectos negativos.

La frecuencia y el tiempo que dedicamos diariamente frente a pantallas es incremental, de hecho, buena parte de la población, especialmente las edades más jóvenes están prácticamente conectados de una forma habitual a este tipo de tecnologías.

Pero no sólo ellos, sino que hay un volumen muy grande de individuos que utilizan estos productos en su trabajo habitual, lo que hace que prácticamente estén su jornada laboral delante de una pantalla afectando negativamente a la vista.

En cualquier caso y desde el punto de vista médico, esta conducta y este hábito también tiene sus consecuencias en forma de posibles alteraciones que se pueden producir en la visión, irritación, sequedad ocular, lagrimeo, fotofobia, cansancio y fatiga ocular, incluso cefalea (dolor de cabeza) son síntomas frecuentes que en alguna ocasión hemos podido percibir tras una larga sesión delante de una pantalla.

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La mayoría pasamos muchas horas frente a pantallas lo que puede tener consecuencias negativas para la vista si no tomamos las medidas adecuadas.


Los dispositivos de “tinta electrónica” (e-books) no presentan al parecer estos inconvenientes para la vista por lo que permiten una lectura relajada durante más tiempo.

Según apuntan los expertos, aunque las pantallas electrónicas LCD y TFT no llegan a producir problemas relevantes en los ojos si no hay abuso en su utilización, estas pueden llegar a producir molestias y fatiga visual debido a falta de contraste, al parpadeo de la pantalla y a la luz reflejada, aunque las más modernas de pantalla plana, plasma, LCD o LED suelen tener mecanismos que disminuyen el efecto de temblor como la mayor persistencia de la imagen o el aumento de la frecuencia de imágenes por segundo.

Sin embargo al parecer hay que tener en cuenta la luz azul que emiten estos dispositivos que puede incrementar la sintomatología.

En cualquier caso y para evitar todos los signos y síntomas asociados a un uso excesivo de este tipo de elementos, siempre es bueno apelar a la moderación en su uso y seguir unos sencillos consejos que nos ayudarán a evitar males mayores en la vista llegado el caso.

Consejos para proteger la vista de las pantallas:


  • No hacer un uso excesivo
    y un consumo inadecuado de este tipo de aparatos electrónicos asociados a pantallas.
  • Relajar la vista cada cierto tiempo mirando a la distancia.

  • La distancia entre nuestros ojos y la pantalla debe ser de entre 60 y 80 centímetros. Así reduciremos la fatiga ocular.
  • Es recomendable que la altura del monitor esté ajustada de manera que la parte superior de la pantalla se encuentre por debajo de los ojos, en horizontal.

  • Es importante reducir el brillo para que la imagen sea más nítida y nos provoque menos molestias.
  • Descansa la vista cada hora al menos cuatro minutos y procura que haya suficiente luz en la habitación.

  • Protege la vista del ordenador parpadeando frecuentemente para que no se resequen los ojos.
  • Desvía cada ciertos minutos la vista del ordenador y cierra fuerte los ojos, alivia y reduce la fatiga.

  • Otra acción recomendable para proteger la vista del ordenador, es utilizar fuentes de tamaño legible para no tener que forzar demasiado la vista.
  • Realizar una corrección adecuada por el especialista de los defectos de refracción que podamos padecer (miopía, hipermetropía, astigmatismo, etc…) y utilización de las lentes adecuadas a cada caso y condición.

  • Incluir en las lentes correctoras un recubrimiento antireflejante de luz azul
    (dentro del espectro visible evita aproximadamente el 20% de las que emiten en una longitud de onda corta).
  • Utilizar lágrimas artificiales en casos en los que haya una predisposición o antecedentes de sequedad ocular.

  • Ante cualquier síntoma acudir al especialista
    para que valore la intensidad del problema y aplique el tratamiento que considere más adecuado.
  • Nunca automedicarse ni mucho menos acudir al “botiquín de casa” o a los remedios “caseros” que pueden complicar el cuadro clínico y por lo tanto el pronóstico.

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