Cualquier día de calor de este verano. No se necesita nada más para empezar a empaparnos de sudor. Para muchos, concretamente 176 millones de personas en todo el mundo, el exceso de sudoración o hiperhidrosis es una enfermedad que convierte los días más calurosos en una pesadilla.

La hiperhidrosis es una enfermedad “benigna” que se caracteriza por un exceso crónico de sudoración, producido (se cree) por un fallo del sistema nervioso simpático (parte del sistema nervioso autónomo) que origina en el organismo una mayor producción de sudor del que realmente se necesita para regular la temperatura corporal.

La gran mayoría de personas que sufren de hiperhidrosis o exceso de sudor, ven afectada su calidad de vida, sintiendo que pierden el control sobre ella, ya que la transpiración o sudor se presenta de forma espontánea, independientemente de la temperatura y del estado emocional. Las zonas más afectadas por la hiperhidrosis son las axilas, las plantas de los pies, la cara y el cuero cabelludo y la más condicionante, la Hiperhidrosis palmar (exceso de sudor en las manos).

Tener las manos sudorosas en momentos de tensión, o miedo, es algo absolutamente normal. Lo que no es normal es cuándo esto ocurre de forma continua. Puede llegar a ser una fuente de frustración y una sensación constante de vergüenza y algo tan común y habitual como el dar la mano a alguien puede resultar un suplicio. Esto puede afectarnos tanto en el plano laboral (artesanos, músicos, etc.), como en el plano social. Llega a causar dificultad en la manipulación de papeles, lápices, botones, herramientas, equipos electrónicos o instrumentos de música.

Existen una serie de recomendaciones que pueden ayudar a estas personas a sobrellevar este exceso de sudor. Entre los tratamientos médicos destacan: el uso de antitranspirantes con un fuerte componente de hexahidrato de cloruro de aluminio (entre un 10 y un 15%) que tapone los conductos sudoríparos, así como fármacos anticolinérgicos, que ayudan a prevenir la estimulación de las glándulas sudoríparas. También se ha descubierto que el botox es un remedio eficaz contra el exceso de sudoración. Otras alternativas, usadas en casos extremos, son la electricidad y la intervención quirúrgica.

Algún “remedio casero” es optar por el uso, y el cambio alguna vez durante el día, de ropa porosa y transpirable (especialmente de calcetines y zapatos). Ducharse más de una vez al día y depilarse las axilas también es recomendable. Evitar el café, el alcohol y especias picantes también servirá de ayuda y si, el sudor, tiene un olor desagradable, se debe usar un jabón líquido con clorhexidina en la ducha para después aplicar clohidróxido de aluminio.


Sara G. Blanco

Sara G. Blanco

Bióloga de nacimiento le apasiona la naturaleza, viajar, conocer gente y comer fabada como buena asturiana que es. Especializada en biotecnología y con más de cinco años de experiencia en comunicación corporativa, aporta a Knowi frescura y dinamismo sin perder su visión científica.