El año pasado se celebraron en España 3.500 carreras. El running gana adeptos a diario. Cada vez más personas son conscientes de los beneficios que aportan las carreras tanto para nuestra salud física como mental y últimamente se está poniendo de moda correr descalzo (barefoot running) o con zapatillas minimalistas que según los estudios podrían ayudar a evitar lesiones.

A medida que aumenta el número de aficionados al running las marcas se esfuerzan en lanzar al mercado productos más específicos para todo tipo de corredores haciendo hincapié especialmente en la herramienta más importante para un corredor: las zapatillas. En función de la pisada puede haber zapatillas para pronadores, supinadores y con pisada neutra. Pero en los últimos años la tendencia que se está imponiendo es la del barefoot running, correr descalzo o con calzado minimialista.

shutterstock_188642045 El término “minimalista” significa “reducir a lo esencial”, y así son estas zapatillas, protegen al pie de los objetos del camino y de las inclemencias del tiempo. No tienen nada más. Ni suelas que amortiguan o tonifican piernas cuando caminas, ni cámaras, ni lucecitas. Son una segunda piel para el pie y cada vez más marcas lanzan al mercado sus líneas de zapatillas minimalistas.

Y es que los estudios refuerzan la idea de que correr descalzo o con este tipo de calzado es más beneficioso para nuestro cuerpo y puede ayudarnos a evitar lesiones. Hay que tener en cuenta que durante siglos el hombre caminó descalzo y que la anatomía de nuestro pie es precisamente el fruto de la evolución, por tanto, tiene bastante sentido que con simplemente protegerlo del exterior, podamos correr sin ningún riesgo.

El calzado minimalista ayudaría a evitar apoyar el talón en primer término reduciendo así el impacto

La prestigiosa revista Nature publicó recientemente un estudio realizado por expertos en biomecánica sobre este asunto. Para empezar, éstos señalan, que cuando se corre descalzo el primer apoyo no es el talón, sino la parte media o frontal del pie, con lo cual los corredores descalzos apenas tienen impacto. Al menos éste es mucho menor que el que sufren los que corren apoyando el talón en primer lugar, una práctica muy habitual entre los corredores.

El estudio señala que “aquellos que corren usando este tipo de apoyo, típico de los velocistas que van descalzos o con zapatillas de suela muy fina, necesitan tener una musculatura más fuerte en el pie y la pantorrilla pero evitan el incómodo y potencialmente dañino impacto, incluso al correr descalzos sobre superficies duras”. A priori esto ayudaría a evitar lesiones, aunque aún está por confirmar.

Las zapatillas minimalistas son lo más parecido a correr descalzo. Son zapatillas con suela fina que permite notar el suelo debajo de ella y así las terminaciones nerviosas de los pies le transmiten al cerebro qué es lo que se está pisando. El talón, por todo lo dicho anteriormente, no debe ser elevado, ayudando así a que la postura sea lo más natural posible.

A priori son una excelente opción, pero si vas a empezar a correr o te vas a pasar del calzado normal al minimalista, es recomendable acudir a  especialista y tomar buena nota de sus consejos.  Además algunas asociaciones aconsejan no utilizar este calzado en pruebas oficiales de montaña y siempre se advierte que existe un periodo de transición importante para pasar del calzado normal al minimalista. Con calzado normal o minimalista, sin él, hazlo como quieras, pero corre. 


Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.