Tienen más de 35 años y deciden crioconservar sus óvulos para así “despejar” sus carreras o esperar a encontrar a su príncipe azul. Desde knowi queremos plantearos un debate cada vez más en auge entre el avance de la ciencia y el dilema moral, la crioconservación de óvulos.

Las mujeres nacemos con un número concreto de ovocitos, que no óvulos. Los óvulos son los ovocitos maduros. La maduración de la ovogonia, célula precursora de los óvulos, dará lugar al ovocito primario. Este proceso se lleva a cabo durante el desarrollo embrionario, por lo que el número de ovocitos está determinado antes del nacimiento (unos dos millones aproximadamente) y es lo que se denomina reserva ovárica.

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La edad más recomendada para someterse a un proceso de crioconservación de óvulos es de los 30 a los 34, ya que la capacidad fértil de las mujeres disminuye notablemente a partir de  los 35 y antes de los 30 la capacidad económica de las mismas no permite en muchos casos costearse este tipo de actividad. Hasta hace relativamente poco, el motivo más común para congelar óvulos era la indicación médica, mujeres que iban a someterse a un tratamiento (normalmente de cáncer) y que preservaban sus ovocitos por si su fertilidad quedaba comprometida, pero esto ya ha cambiado.

En España el coste medio en las clínicas que ofrecen el servicio de crioconservación de óvulos ronda los 4.000 euros entre la propia criopreservación, la medicación previa (consiste en un tratamiento farmacológico, la estimulación ovárica, basado en la administración de hormonas, normalmente, por vía subcutánea durante 12 días) y las pruebas diagnósticas iniciales. Además, la paciente deberá pagar un cierto importe anual por mantener los ovocitos vitrificados en nitrógeno líquido. No hay que olvidar que aquí faltaría el último paso y que tendría otros costes asociados: descongelarlos, fertilizarlos con esperma y transferirlos a su útero.

En cada ciclo de congelación de ovocitos se congelarán de 6 a 25, ya que hay que tener en cuenta que algunos serán cromosómicamente viables y otros no. Según el análisis de supervivencia entre congelación, descongelación e implantación, estadísticamente, la mujer necesita de 8 a 12 ovocitos congelados para un embarazo exitoso.

El dilema moral que se plantea para muchos es si existe un límite para ‘engañar’ al organismo e implantarse los embriones fruto de unos ovocitos más jóvenes que los reales. Muchos médicos y ginecólogos hablan de entre los 45 y 50 años como edad tope, aunque si ninguna ley que controle esto queda en manos de la “futura posible madre” elegir la edad a la que tendrá que hacer frente, sola o acompañada de una pareja, de la crianza de un niño. Abierto queda el debate…

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