Es en el seno de  la familia donde nacemos y donde nos desarrollamos hasta que tomamos nuestro propio rumbo y nos emancipamos. La familia es la unidad básica de convivencia y donde se aprende todos los usos y costumbres relacionados con una buena salud, tanto en el orden físico, como en el psicológico y el social.

No debería haber solo un día al año dedicado a la familia, todos los días deberían ser los días mundiales o internacionales dedicados a ella. En su seno, y generación tras generación, es donde vamos evolucionando como seres humanos, donde aprendemos costumbres, nuevos conocimientos, novedosas tendencias, es en el lugar donde tiene lugar no solo los primeros años de nuestra vida, los de mayor juventud, sino que después sigue cumpliendo un papel esencial en nuestro equilibrio y desarrollo puesto que es donde adquirimos y se ponen en práctica nuestros valores.

Decía un gran educador italiano que es en los primeros años cuando se aprende en formato 360 grados, es decir con visión estereoscópica, luego poco a poco se profundiza y uno se encamina o elige una dirección y finalmente se especializa. Pero si uno ha aprendido a aprender, y este es el secreto, aprender a aprender, esto le queda para siempre, permanece, transformando al individuo en una persona constantemente abierta a la realidad y al mundo. La curiosidad y la capacidad de admiración y sorpresa son fundamentales en el desarrollo equilibrado del individuo.

shutterstock_192817955La familia, según recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural, universal y fundamental de la sociedad y tiene derecho tanto a la protección de la sociedad como del propio Estado. Este es un hecho fundamental puesto que protegiendo a la familia estamos protegiéndonos a nosotros mismos. Tengamos en cuenta que en las situaciones más complicadas por las que pasa el ser humano en lo económico, en lo social o en lo psicológico (paro, discapacidad, enfermedad, conflictos sociales, problemas laborales, dependencia, cuidado infantil, etc..) siempre es la familia quien se hace cargo de estos momentos tan difíciles, que además son los más duros y a los que tarde o temprano, en un momento determinado, todos tendremos que aceptar y saber afrontar.

Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia afirma que “este día internacional es una ocasión idónea para recordar que la familia sostiene y articula la sociedad, genera solidaridad interpersonal, genera el ambiente idóneo para las nuevas vidas y es la más eficaz institución para socializar y educar a las nuevas generaciones. En este día conviene que las fuerzas políticas españolas reflexionen sobre la contracción de un país de fuerte estructura familiar pero carente de políticas familiares”.

Por su parte Eva Holgado presidenta de la Federación Española de Familias Numerosas (FEFN) espera que “este día sirva para recordar la necesidad de apoyar las políticas familiares de las que carecemos y que tan importantes son para el desarrollo de nuestro país. Hoy más que nunca debemos insistir en que invertir en la familia es invertir en el futuro”.

Así pues, la familia es salud y como tal hemos de cuidarla y contribuir a su fortalecimiento como vínculo y como estructura, en ella es donde nos enseñan a andar, a desenvolvernos, a pensar, a alimentarnos, a cuidar de nosotros mismos, a enfrentarnos a los problemas, a relacionarnos con los demás, a afrontar las obligaciones, a generar sueños y esperanzas, a elaborar estereotipos saludables, a ser solidario y pensar no solo en uno mismo, a  imitar conductas y costumbres repletas de salud, a ser felices o a afrontar la infelicidad momentánea o vital de una forma adecuada, en definitiva a adquirir y poner en práctica todos los valores que se nos transmiten y que terminan siendo consustanciales a todos y cada uno de nosotros.