El deporte durante el embarazo tiene como objetivo fundamental el mejorar las condiciones físicas básicas mediante la ejercitación y cuidado de los diferentes aparatos y sistemas: cardiovascular, respiratorio, músculo-articular, etc… Debe ser recomendado por el especialista y monitorizado por él y estar adecuado a las características de la persona embarazada: edad gestacional, constitución, estado previo. En principio es recomendable realizar ejercicios progresivos, suaves, seguros, no más intensos que la actividad cotidiana. Y es necesario estar alerta a los signos que en su práctica se puedan producir, molestias, dolor, cansancio, etc…

 

Muchos son los programas de ejercicio que cada cual seguimos en nuestra vida cotidiana, pero en el caso de la mujer embarazada los expertos coinciden en que los ejercicios o el deporte aeróbico es el mejor para este periodo vital. Los deportes aeróbicos son fundamentalmente: gimnasia, pilates, yoga, caminar, “jogging”, bicicleta, natación.

Al parecer, de entre ellos, los más recomendables para esta época, siempre bajo el consejo médico correspondiente, son la natación y la gimnasia, en ambos casos mediante ejercicios que ayuden a preparar el momento del parto, tratando de trabajar determinados grupos musculares y zonas: columna vertebral, tronco, cuello, abdominales, glúteos, muslos, y periné.

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-En general la práctica del “jogging” puede realizarse hasta el quinto mes de embarazo siempre y cuando la mujer tenga costumbre de practicar este deporte, esté controlada por su médico y así se lo aconseje una vez que estemos ante un embarazo normal y sin complicaciones.

-La natación es bueno practicarla de forma suave y con las precauciones necesarias, al igual que el resto de ejercicios y deportes aeróbicos, el periodo de práctica sería en principio hasta el octavo mes de embarazo, para evitar el desprendimiento involuntario del tapón mucoso.

Pilates y yoga pueden ser practicados como los anteriores a criterio del especialista y en principio a partir del tercer mes de embarazo. No cabe ninguna duda que los beneficios de una y otra práctica son evidentes, no solo en la tonificación muscular sino también en el efecto relajante beneficioso que producen en la persona que los practica.

-Respecto a la bicicleta, es más conveniente que sea estática y al igual que el resto ha de ser monitorizado y recomendado por el especialista, en cualquier caso las limitaciones de su práctica vendrán dadas por la propia evolución del embarazo y el aumento del abdomen que puede ser limitante para esta práctica en concreto.

En todos los casos es conveniente tener especial cuidado con las caídas, resbalones, traspiés, etc… ya que ello podría derivar en un traumatismo que podría afectar al bebé.

De todos los modos, los expertos recomiendan que ante cualquiera de los siguientes signos y síntomas, se practique o no ejercicio, se ha de acudir inmediatamente a consulta: fiebre de 38º C o más, molestias o sangre al orinar, vómitos continuos que no ceden, en caso de accidente o golpe importante, en caso de inflamación de tobillos, cara o manos, ante trastornos de la visión tipo visión borrosa, destellos, manchas, etc…., en presencia de fuertes dolores de cabeza, dolor abdominal intenso igual a una contracción muy fuerte que no cede, si empieza a sangrar igual que una regla o si rompe la bolsa y si el líquido es de color verdoso hay que darse todavía más prisa para acudir al hospital.