La depresión postvacacional en la vuelta al trabajo no es una quimera, es una realidad a todas luces evidente. No es de extrañar que los expertos nos adviertan frente a las consecuencias y formas de evitar este síndrome enmarcado dentro de lo que los especialistas denominan síndrome de ansiedad. Una sociedad competitiva por antonomasia como la nuestra incita y promueve este tipo de cuadros que de alguna forma nacen de la insatisfacción y la inseguridad del propio individuo ante su propia realidad.

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La vuelta al trabajo, a la rutina diaria, la tarea o la faena, a todos se nos hace cuesta arriba, eso significa de nuevo, horarios, responsabilidades, abandonar nuestra disponibilidad en aras a asumir los retos que a cada uno nos plantea la vida. Bien es cierto, que cada cual termina haciendo aquello que de alguna forma elige, aunque también es verdad, que una vez que estás dentro de la maraña de compromisos fundamentalmente económicos pero también de reconocimiento por tu trabajo es difícil sustraerte a la realidad que acompaña a estas necesidades. Es verdad que en muchas ocasiones la propia rutina nos da tranquilidad y cedemos buena parte de nuestro territorio y espacio de libertad ante este codiciado fin.

Dicen algunos que si no cumples tus sueños, siempre habrá alguien que te contrate para que le ayudes a conseguir los suyos. Es una bonita frase que enmarca toda una realidad, la de las ilusiones propias hipotecadas por una necesidad, la de obtener una cierta seguridad a través de una nómina que llega mes a mes sin preocuparnos de mayores.

Vuelta al trabajo, depresión postvacacional

La depresión postvacacional en la vuelta al trabajo es un síndrome más común de lo que se cree.

En cualquier caso, la depresión postvacacional se manifiesta por una serie de signos y síntomas evidentes, entre ellos destaca el nerviosismo, la intranquilidad, la preocupación, la ansiedad y en grado más avanzado la sensación de angustia por asumir de nuevo las responsabilidades que habíamos dejado aparcadas.

Todo ello conlleva asociado una sintomatología que puede llegar a incluir, cefaleas y migrañas, alteraciones del sueño en forma de insomnio, agitación, irritabilidad, malestar general, astenia (cansancio), hasta llegar en algunos casos a padecer una depresión reactiva a una situación que aun siendo normal, en algunos perfiles psicológicos puede llegar a producir una depresión reactiva evidente con apatía y tristeza como elementos más característicos.

Para evitar o tratar de paliar esta depresión postvacacional ahí van una serie de consejos de cara a la vuelta al trabajo que complementan al fundamental, sé sincero contigo mismo:


  • Trata de recuperar tus hábitos cotidianos poco a poco, no pretendas hacer todo el primer día ya que ello te puede llevar a incrementar la sensación de agobio, tristeza y nostalgia por los días que ya han pasado.

  • Ten en cuenta que tienes por delante cada semana, nuevos fines de semana que te permitirán “escapar” de nuevo de la rutina, aprovéchalos. Aprovecha tu tiempo libre al máximo para no sentir que las vacaciones son la única oportunidad que tienes para hacerlo

  • La vuelta al trabajo es un buen momento para detectar qué es lo que más te agrada de tu trabajo para incidir sobre ellas, corregir lo que no te agrada tanto y tratar de eliminar aquello que más te consume. Lo mismo en el ámbito personal.

  • Procurar una actitud realista y proactiva en la vuelta al trabajo, sin sopesar una y otra vez, de manera repetitiva y reiterativa, todas las alternativas a las cuestiones que surjan en el día a día. Generar un buen entorno laboral es fundamental para el bienestar ayudando así a evitar la temida depresión postvacional.

  • Aunque creamos que el trabajo es nuestro epicentro, grave error, hemos de hacer un esfuerzo especial por dedicar tiempo a la familia, a los amigos, y muy importante, a nosotros mismos. No llevar trabajo a casa y descansar adecuadamente, alrededor de las ocho horas es clave.

  • Aprovechar los tiempos de descansos o de la comida
    para volver a alguna actividad agradable, para las relaciones sociales o familiares.

  • Es importante encontrar el bienestar en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles de la vida. Saber disfrutarlos es fundamental, al fin y al cabo la vida está hecha y plagada de pequeños matices que hacen que merezca la pena por vivirla en plenitud, expectante y con los ojos y oídos bien abiertos y atentos.

  • Practicar un deporte, combinar el ejercicio físico con una dieta saludable e incluir estas buenas prácticas en nuestra cotidianeidad
    es una necesidad que nos ayudará sin duda a mejorar en nuestra vida en general.

  • Practicar la relajación en intervalos regulares, tratar de eliminar pensamientos erróneos, negativos o ideas irracionales que puedan provocarnos ansiedad, preocupación y tristeza.

  • Si pasado un tiempo, un par de semanas de la vuelta al trabajo, continuas sufriendo y sintiendo tristeza, apatía, y sensación de depresión es importante que evalúes con profundidad el porqué de esta situación. Quizá sea momento de cambiar aspectos fundamentales de tu vida pero antes de hacerlo debes estar claro en cuáles son: ¿Deseas un mejor empleo?, ¿debes mejorar tu relación de pareja?, ¿la comunicación familiar no es la adecuada?, ¿necesitas un espacio para ti mismo que no encuentras?, ¿tienes otras inquietudes y expectativas no cumplidas?, piénsalo, es muy importante ya que los síntomas están reflejando una necesidad de cambio que nace de una intranquilidad interna muy evidente.

  • Si tu depresión postvacacional se ha convertido en una depresión más profunda de lo esperado, no dudes en visitar a un especialista
    que te pueda orientar y te ayudará sin duda a superar esta situación y este trance que a muchos nos afecta.

Vuelta al trabajo, y a ti ¿cómo te afecta el síndrome postvacacional?

Gandhi afirmaba que hay que cultivar el corazón, que hemos de aprender a escucharlo teniendo en cuenta sus apreciaciones por encima de la voz de aquellos que nos rodean. En ese mismo sentido Paulo Coelho afirma también que nunca podremos escapar de nuestro corazón, así que es mejor escuchar lo que tiene que decirnos.

Con todo y con ello seguro que en esta ocasión seguro que encontraremos un punto de inflexión positivo respecto de otros años, al fin y al cabo no se trata nada más y nada menos que hacer una reflexión sobre nuestra vida y sobre nosotros mismos y atender a la llamada del corazón, eso sí, teniendo en cuenta también la racionalidad de nuestra mente.

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