El entorno laboral nos envuelve e involucra a todos y su idoneidad o sus carencias en materia de salud pueden afectarnos ya no solo como individuos sino a nuestro entorno familiar y social, elementos básicos de un desarrollo armónico e integral de la persona

El 28 de abril celebramos el día mundial de la seguridad y la salud en el trabajo, que en esta ocasión se celebra bajo el lema: “la seguridad y la salud en el uso de productos químicos en el trabajo”, es decir, el impacto que la exposición a las sustancias y productos químicos tiene en la salud de los trabajadores, el cual es muy grande, este año es un objetivo clave del día mundial el aumentar la sensibilización sobre este tema.

Otros aspectos importantes, como la reestructuración, la conciliación de la vida profesional y privada, unas condiciones laborales decentes fuera de la UE, también se analizan en la conferencia organizada por la Comisión Europea el 28 de abril y en la que la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el trabajo, EU-OSHA participa. “El objetivo de la conferencia es fomentar el debate para adoptar un enfoque orientado al futuro con respecto a las condiciones laborales y poder garantizar altos niveles de calidad, seguridad e igualdad en el trabajo”.

Sin duda que el entorno laboral constituye un micro-hábitat de enorme importancia para todos nosotros puesto que buena parte de nuestro tiempo lo pasamos en él. Es precisamente ahí donde recalan buena parte de los procesos patológicos que sufrimos a lo largo de nuestra vida, el contacto con agentes físicos, químicos o biológicos, una atmósfera cargada de partículas, un ambiente ergonómicamente inadecuado, un perfil laboral hostil desde el punto de vista psicológico, una maraña de conflictos interpersonales por intereses espurios, etc… pueden dar al traste con nuestra salud y bienestar, produciendo complicaciones y procesos complejos que afecten de una forma determinante a nuestra vida social, familiar e incluso a nuestro desarrollo personal.

  • Normativa

Existen normas que tratan de certificar y acreditar las buenas prácticas en este contexto tan sensible, normas como la SGE-21 de Forética o la norma OHSAS 18001que es la especificación de evaluación reconocida internacionalmente para sistemas de gestión de la salud y la seguridad en el trabajo. Aquellas empresas que opten y obtengan estas certificaciones de alguna forma están demostrando tanto su compromiso por la mejora continua en el entorno laboral como por el bienestar físico, psicológico y social del individuo.

shutterstock_189091355La organización debe demostrar que garantiza la salud y seguridad de sus empleados fomentando una auténtica “Cultura de Prevención”, integrando la misma e implantando ésta a todos los niveles jerárquicos de la organización. Para ello se sugiere que establezca y documente las bases de un sistema preventivo a fin de asegurar la integridad física y psicológica de las personas que trabajan para la organización y aquellas inherentes a sus propias instalaciones.

La organización debería evidenciar una gestión activa en materia de prevención de riesgos que incluya los siguientes aspectos: un diagnóstico de situación, designación de un responsable de PRL (Prevención de Riesgos Laborales), establecimiento de un plan de acción con objetivos y metas, evaluación de riesgos, investigación de incidentes, accidentes laborales y enfermedades profesionales, sean cuales fuere su carácter o calificación (leves, graves, muy graves o mortales), orientación de mejora continua, información de los riesgos generales y formación específica de los riesgos inherentes a cada puesto de trabajo, los riesgos psicosociales (principalmente Mobbing o Acoso Laboral, el Bullying o Acoso entre Iguales, acoso sexual y el Síndrome del Burnout o Síndrome del Quemado así como el estrés laboral).

La organización podrá evidenciar el cumplimiento de este apartado si dispone de un sistema de gestión de prevención de riesgos laborales implantado y verificado por una tercera parte.