Así lo ha declarado la Organización Mundial de la Salud, de hecho, se calcula que en estos momentos hay 415 millones de personas en todo el mundo que padecen diabetes mellitus y se calcula que en 2040 puede alcanzar la diabetes mellitus puede afectar a más de 642 millones de personas.

La diabetes mellitus es un trastorno metabólico en el que hay un incremento de los niveles de glucosa en sangre motivado por una carencia o una disminución de los niveles de insulina producidos por el páncreas o también puede existir una resistencia periférica a su acción a nivel celular por diferentes motivos. De todos es sabido que la insulina interviene en el aprovechamiento metabólico de los nutrientes y entre otras funciones tiene la capacidad de regular los niveles de glucosa en sangre, lo que se conoce como glucemia.

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El sedentarismo y la alimentación son dos factores que están aumentando el número de personas que desarrollan diabetes mellitus.

En dependencia de diversos factores hay una diabetes mellitus tipo 1 insulinodependiente y más frecuente en la edad juvenil y una diabetes mellitus tipo 2 que puede requerir de insulina o no, en cuyo caso el uso de antidiabéticos orales es más evidente.

En ambos casos los controles hechos a tiempo (40% de los pacientes no controlan adecuadamente su diabetes) y el género de vida influyen directamente en el pronóstico, por lo tanto, llevar una dieta adecuada regulada por el especialista, la práctica de ejercicio adecuado a las características de cada persona, los periodos de descanso necesarios y el alejamiento de todo fenómeno de estrés en la vida cotidiana son fundamentales. No en vano la diabetes mellitus es un factor de riesgo cardiovascular al igual que lo es la hipertensión arterial, un colesterol elevado o el propio consumo de tabaco entre otros.

La adherencia a los tratamientos interpuestos es algo más que su simple cumplimiento por parte del paciente, va más allá, significa no solo cumplir sino además poner todo de uno mismo para que ese cumplimiento sea real y taxativo

Llegados a este punto, el Observatorio para la Adherencia al Tratamiento (OAT) conjuntamente con la compañía farmmacéutica GSK presentaron un interesante estudio acerca de la adherencia al tratamiento de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2, el dato más sobresaliente es que solamente el 59% de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 se consideran adherentes al tratamiento.

Las causas son diversas, pero las más sobresalientes son al parecer una pobre información acerca del cumplimiento del tratamiento motivado a veces por una presión asistencial incesante, una falta de atención a los consejos por parte del paciente, una insuficiente dedicación por parte del profesional sanitario a la hora de realizar un adecuado seguimiento y control, miedo a los efectos secundarios, una dificultad de acceso a los controles así como otros aspectos económicos relacionados con la adquisición del fármaco, etc… Lo que si queda claro es la importancia crucial de la comunicación medico-paciente en este tipo de patologías crónicas como la diabetes mellitus.

La adherencia a los tratamientos interpuestos es algo más que su simple cumplimiento por parte del paciente, va más allá, significa no solo cumplir sino además poner todo de uno mismo para que ese cumplimiento sea real y taxativo, es decir requiere una implicación consciente y voluntaria por parte del paciente en la gestión de su propia salud.

Concienciarnos todos de este aspecto tan relevante de la adherencia a los tratamientos es fundamental puesto que en ello no solo va el pronóstico de la enfermedad, sino que influye directamente en que afloren o no las complicaciones asociadas en este caso a la diabetes mellitus y por lo tanto redunden también en un incremento en la utilización de los servicios sanitarios y por lo tanto contribuyendo también a la sobrecarga asistencial y financiera que ya de por sí sufre nuestro sistema sanitario.

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