El café es una bebida estimulante enormemente popular no solo en nuestro país sino en infinidad de culturas occidentales y orientales. Su consumo está asociado muchas veces al entorno y contexto social y desde luego existe toda una especialización en cuanto a aromas, sabores, texturas, etc… en dependencia de donde proceda y donde haya sido cultivado y procesado.

Una bonita leyenda ampliamente difundida sobre el origen del café es aquella que habla de un pastor en Abisinia (actual Etiopía), llamado Kaldi, quien observó el efecto tonificante de unos pequeños frutos rojos originarios de unos arbustos en las cabras que habían consumido dichos frutos en el monte. Él mismo parece ser que terminó probándolo y observó ese mismo poder energizante y estimulante. Kaldi parece ser que llevó unas muestras de hojas y de frutos a un monasterio, donde los monjes probaron un “brebaje” elaborado a base de dichos productos, que al parecer tenía la propiedad de evitar que se quedaran dormidos durante los oficios nocturnos.

A ciencia cierta no se sabe si esta historia o leyenda puede tener base o no ya que también hay otras historias que hablan de un pueblo, los Oromos, quienes al parecer ya utilizaban también este fruto para hacer una especie de tortitas que al consumirlas les provocaban un efecto similar. En cualquier caso parece ser que no es hasta el siglo XV cuando se comienza a consumir dicha sustancia.

shutterstock_207935518Un conocido efecto del café, es su acción contraria al sueño (si el café no es descafeinado y contiene cafeína), aunque el posible insomnio puede evitarse si su  consumo es moderado a lo largo del día y si se evita en las horas de la tarde. El café a través de la cafeína puede también contribuir a aliviar, disminuir o calmar las cefaleas.

Un hallazgo más o menos consistente ha sido la reducción de la diabetes mellitus tipo 2 en los consumidores de café; además un estudio de la Iowa Women’s Health ha mostrado que la mujeres que consumían café sufrían menos episodios de enfermedades cardiovasculares (se desconoce su mecanismo) y tenían menos probabilidades de padecer cáncer que la población general (efecto antioxidante).

Un aspecto en estudio es su relación y efectos con las enfermedades neurodegenerativas, parece ser que el contenido de antioxidantes del café podría ejercer un efecto protector frente a un número de enfermedades en las que está implicado el estrés oxidativo celular  como ocurre en determinadas patologías de origen cardiovascular o las propias enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Parkinson o el Alzheimer. El café posee también un leve efecto diurético, que puede contribuir a eliminar ciertas sustancias nocivas a través de la orina y un efecto laxante debido al estímulo del peristaltismo intestinal.

Por otro lado, existen varios estudios que han demostrado que el consumo responsable y moderado de cafeína mejora el rendimiento cognitivo, la capacidad de alerta además de la atención y la capacidad de concentración facilitando la mejora del estado de ánimo y la motivación. Esto tiene una especial importancia  en determinadas circunstancias tales como la conducción de vehículos, ya que está demostrado que consumir una taza de café mejora estas capacidades que pueden incidir positivamente no solo en el control en la velocidad sino además en la capacidad de reacción ante situaciones imprevistas.

shutterstock_192740474En relación con el ámbito de la reumatología, un estudio reciente de la University of British Columbia de Canadá y la Escuela de Medicina de Harvard en Boston asegura que el café ayuda a reducir el riesgo de padecer gota. Por último y relacionado con sus características organolépticas, en las personas que practican algún tipo de deporte parece ser que el café puede mejorar la velocidad, la potencia del ejercicio y disminuir la sensación de cansancio a la hora de realizar esfuerzos cortos, especialmente si se desarrollan con intensidad, produciendo a la vez una mayor resistencia frente a la fatiga.

En cuanto a efectos secundarios, el café puede actuar como irritante del aparato digestivo, por lo cual deben evitar consumir esta bebida las personas que sufren o tengan antecedentes de gastritis o úlcera péptica, así como quienes padezcan determinadas afecciones cardiovasculares como hipertensión, arritmias cardiacas, alteraciones en la conducción del impulso cardiaco, fenómenos de isquemia, etc… Así mismo puede inducir al insomnio, a generar fenómenos de ansiedad, irritabilidad, intranquilidad y nerviosismo especialmente en personas susceptibles y a provocar incremento del colesterol en sangre según muestran algunos estudios y contribuir a la osteoporosis especialmente en mujeres.

Su consumo excesivo y continuado puede provocar una especie de síndrome de abstinencia que ha sido incluido en las guías de actuación elaboradas por expertos, e incluye dolor de cabeza, fatiga, adormecimiento, dificultad para concentrarse y trabajar, irritabilidad, fenómenos de depresión y ansiedad, deterioro psicomotriz, de la alerta y del rendimiento cognitivo, etc…

Por todo ello nada mejor que un consumo moderado, responsable, teniendo en cuenta todos los efectos positivos que plantea el café y a la vez sabiendo que hay una serie de efectos no deseados que hemos de conocer para evitarlos en lo posible.

Al parecer y según los últimos datos disponibles, el 85 por ciento de los españoles declaran que les gusta el café aunque muy pocos saben cuáles son los efectos positivos de este producto, por ello, el Centro de Información Café y Salud (CICAS) ha creado una serie de fichas llamadas ‘Aprendiendo sobre el café…’, según los datos extraídos de estudios internacionales publicados en revistas como Heart FailureThe New England Journal of Medicine, para que los ciudadanos puedan encontrar respuesta a las preguntas más habituales. Esta colección de fichas recoge diferentes estudios científicos que demuestran que el consumo moderado de café tiene una serie de beneficios para la salud dignos de ser tenidos en cuenta.