Estos días asistimos a un auténtico tsunami informativo en relación con el problema del Ébola. Quién nos iba a decir hace tan solo unas semanas que este asunto de enorme importancia nos iba a tocar tan de lleno y que España iba a estar en el punto de mira de la comunidad internacional.

 

El espíritu de Knowi es informar de una forma objetiva sobre aspectos relevantes de salud con la intención de evitar riesgos y fomentar estilos de vida saludables que nos permitan disfrutar el máximo posible de nuestra condición, de nuestras condiciones y de la interrelación con los demás. Es decir, tratamos de contribuir, dentro de nuestras posibilidades y limitaciones a que el individuo pueda adquirir un estado y un equilibrio adecuados de bienestar físico, psicológico y social (concepto de salud de la OMS).

Es por ello que no es nuestra misión entrar en polémicas vinculadas a este proceso infeccioso que está afectando de forma muy especial a países de África Occidental, pero que también hay algún caso puntual en entornos geográficos como el nuestro. Con estas breves líneas queremos aportar información acerca de cómo se transmite el virus, puesto que otros aspectos clínicos, diagnósticos y de tratamiento ya fueron tratados en otro artículo recientemente.

El virus se transmite al entrar en contacto con secreciones y excreciones de la persona infectada, tales como sangre, moco, saliva, sudor, flujo vaginal, orina, heces, líquidos internos como el pleural, peritoneal, sinovial, cefalorraquídeo, etc…

Fundamentalmente el virus se transmite al entrar en contacto con secreciones y excreciones de la persona infectada (sangre, moco, saliva, sudor, flujo vaginal, orina, heces, líquidos internos como el pleural, peritoneal, sinovial, cefalorraquídeo, etc…) tanto en el caso de animales infectados como en el caso de humanos, tanto vivos como fallecidos.

El periodo de incubación alcanza hasta los 21 días, estando la media entre la semana y los 10-12 días y los síntomas son los que describen los expertos y que están reflejados en las comunicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS): comienzo con fiebre, debilidad intensa y dolores musculares, de cabeza y de garganta, lo cual va seguido de vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas. Los resultados de laboratorio muestran disminución del número de leucocitos y plaquetas, así como elevación de las enzimas hepáticas entre otras alteraciones.

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Teniendo en cuenta estas premisas lo más importante para prevenir es atender a los consejos que aportan los expertos y las propias autoridades sanitarias (Organización Mundial de la Salud (OMS), Ministerio de Sanidad y Consejerías de las propias Comunidades Autónomas o por supuesto los Centros de enorme prestigio internacional como puede ser el de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos). Es decir, resumiendo, atención especial a los antecedentes epidemiológicos de haber estado en contacto con pacientes o fallecidos (en cuyo caso hay que comunicarlo debidamente) o también visitando zonas geográficas de especial incidencia que ya todos conocemos. Poner siempre especial atención en las medidas de higiene personal y colectiva y aislamiento llegado el caso atendiendo el criterio de los clínicos y epidemiólogos expertos en la materia.

A partir de ahí y teniendo en cuenta lo dicho, vigilar la presencia de síntomas característicos atendiendo a todas las recomendaciones y obligaciones manifestadas por los profesionales sanitarios, los expertos y especialistas en la materia. En el caso de profesionales sanitarios, ellos ya disponen de medidas estrictas y protocolos específicos para evitar su contagio.

Por último algo que afecta especialmente a otras culturas pero que es bueno conocer, no ingerir carne cruda de animales silvestres, salvajes y evitar su contacto (la OMS advierte que “en África se ha documentado la infección a través del contacto con chimpancés, gorilas, murciélagos de la fruta, monos, antílopes y puercoespines infectados, que han sido hallados muertos en la selva”). La OMS también advierte en este punto, que en caso de sospecha de un brote en rebaños o manadas, o en granjas especialmente de cerdos o monos, toda la estructura en que se encuentran los animales debe ser puesta en cuarentena y los cuerpos deben ser enterrados o incinerados.

Por último, el miedo, en estos casos se combate con información constante y a tiempo, información objetiva, contrastada y fiable que ayude a erradicar en lo posible las dudas y temores que la sociedad como es lógico tiene en este momento. Evitar hacer de este problema grave de salud pública un entorno en el que se pueda generar más confusión e incluso polémica.


Fernando Mugarza

Dr. Fernando Mugarza

Soy médico (doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid), Médico de Familia y algunas cosas más relacionadas con la comunicación y la empresa. Me gustan cuatro cosas en las que me vuelco, mi familia, mis amigos, un buen viaje a cualquier lugar y una buena mesa, eso sí, con tertulia incluida… ¡Ah!, me encanta escribir, la comunicación y montar en bici. Me apasiona mi tierra, Aragón, cualquier día nos vemos por Pirineos caminando por esos vericuetos cargados de historia y leyenda.