El fenómeno del ahogamiento es especialmente frecuente, pero lo es todavía más cuando llegan estas fechas estivales donde los baños en piscinas, mar, ríos, pozas o pantanos son tan frecuentes. El ahogamiento se produce por asfixia respiratoria al entrar líquido, en este caso agua, en nuestros pulmones, generándose un fenómeno de hipoxia que puede traer como consecuencia la afectación de diversos órganos e incluso la muerte.

Este proceso constituye una de las principales causas de muerte accidental, de hecho y según rezan las estadísticas, es la segunda causa más común en niños de 1 a 14 años.

La penetración de agua (ahogamiento húmedo), incluso en cantidad pequeña en las vías respiratorias, puede provocar una apnea refleja; la epiglotis se cierra para proteger las vías respiratorias, impidiendo la respiración incluso cuando la cabeza se encuentra fuera del agua. Esto provoca que el oxígeno disponible en el organismo disminuya, produciéndose un cuadro agudo de hipoxemia (disminución de la concentración de oxígeno en sangre).

Las secuelas después del ahogamiento están en función de la importancia de la hipoxia y de su duración, pero la eventual presencia de agua en los pulmones causa un edema pulmonar traumático. Este edema, así como el agua que ha penetrado, interfieren en el intercambio gaseoso en la pared alveolar y mantienen el déficit de oxígeno aunque la persona respire espontáneamente

Lo más importante siempre es la prevención de este tipo de sucesos y para ello nada mejor que:

  • Evitar el consumo de alcohol y drogas antes de nadar, navegar y al supervisar a niños alrededor de zonas con agua.
  • Cuando se navega prestar especial atención a personas mayores con tratamientos que puedan afectar a su capacidad de reacción ante situaciones inesperadas.
  • Nadar siempre en zonas vigiladas y si no se tiene mucha pericia, hacerlo junto a algún nadador experimentado.
  • En el mar evitar las corrientes y la resaca nadando paralelo a la playa si fuera necesario, nunca luchando contracorriente.
  • Evitar nadar cerca de embarcaciones, primero por los posibles traumatismos y segundo en caso de ser a motor por el monóxido de carbono que emiten.
  • Los niños han de llevar dispositivos de flotación cuando estén en zonas de agua.
  • Eliminar el agua de cubetas, baldes y todo tipo de contenedores en los que el niño pueda sufrir un accidente.
  • Asegurar la tapa del inodoro con un dispositivo de seguridad para niños.
  • Rodear las piscinas con una valla cerrada de al menos 1,5 metros de altura.
  • Presencia de socorristas en todo tipo de piscinas, tanto públicas como privadas.
  • Si el niño no aparece, revisar la piscina de inmediato.
  • Nunca permitir que los niños naden solos o sin supervisión, sin importar su capacidad para nadar.
  • Nunca dejar a los niños solos por ningún período de tiempo ni les permita estar fuera del campo visual suyo cuando hay alguna piscina o estanque de agua cerca. Los ahogamientos han ocurrido cuando los padres se alejan “por un instante” para atender el teléfono o la puerta.
  • Seguir estrictamente las normas de seguridad en el agua.
  • Seguir un curso de normas de seguridad y primeros auxilios.

Diego Mugarza

Diego Mugarza

Licenciado en administración y dirección de empresas, master en marketing y direccion comercial. Amante de todo tipo de deportes, de la musica, la naturaleza y viajero empedernido. La felicidad es su objetivo de vida, entiende la salud como una herramienta más para poder llegar a ser feliz.