Hoy puede ser un gran día que dice la canción de Joan Manuel Serrat… para comenzar a hacer un poco de ejercicio aeróbico y ya de paso adoptarlo como rutina dentro de nuestras vidas, nuestro organismo nos lo agradecerá siempre y nuestra mente, ni te digo, más si cabe.

Montar en bicicleta o dar un paseo de al menos una hora sin necesidad de realizar grandes esfuerzos es una delicia, y no solo lo es por practicar un poco de ejercicio aeróbico, que ya sería suficiente razón sino que además puede significar un momento para la relación social, la relajación interior o el diálogo con uno mismo, por no decir el estímulo de endorfinas, conocidas como hormonas de la felicidad, que produce no solo la práctica deportiva sino la excitación moderada al observar toda la belleza que nos ofrece la naturaleza o la que nos puede otorgar la propia ciudad.

El ejercicio aeróbico como puede ser la práctica de deportes como el “jogging”, la gimnasia con o sin aparatos, el correr pequeñas, medianas o grandes distancias, el caminar bien sea por la ciudad, por el campo o por la montaña, el uso habitual de la bicicleta, el esquí de fondo, el surf, el caminar con raquetas por la nieve en montaña o la propia natación son deportes sencillos de practicar y que aportan enormes beneficios a nuestra salud física y mental.

actitud motivacion fraseEste tipo de deportes ayudan a tonificar nuestra musculatura y a facilitar el depósito de calcio en nuestros huesos, facilitando además el juego articular en toda su extensión, lo que significa un mejor estado físico en general que favorece la movilidad en general, aspecto este muy relevante especialmente en edades avanzadas en las que poco a poco si no se practica o se hace algo de ejercicio se va perdiendo masa ósea y muscular, siendo por lo tanto más frecuentes en esta franja de edad las caídas, con el cortejo que ello conlleva y el riesgo de fracturas que en algunos casos pueden llegar a ser graves e incluso comprometer la vida. Por lo tanto este tipo de ejercicios o práctica de deportes aeróbicos son muy recomendables para todas las edades, pero muy especialmente en personas mayores y sobre todo, si además sufren o tienen tendencia a padecer algún tipo de proceso reumático.

Pero los beneficios no solo quedan ahí sino que se prolongan a otros órganos y sistemas de nuestro organismo, por ejemplo contribuyen a tonificar nuestro corazón y ayudan a facilitar las funciones de todo nuestro sistema cardiovascular, ello se traduce en que nuestro corazón bombea la sangre con una mayor agilidad, primero por sí mismo ya que se tonifica con el ejercicio aeróbico, y después por la contribución que ejercen las propias resistencias periféricas al equilibrarse por los fenómenos de vasodilatación muscular que se generan por la propia práctica deportiva.

Desde el punto de vista respiratorio, no hay ninguna duda de los beneficios que ofrecen este tipo de deportes al mejorar nuestra ventilación y la capacidad respiratoria en su conjunto, además de favorecerse sobremanera el intercambio gaseoso fisiológico (oxígeno / anhídrido carbónico) que se produce en cualquier ser humano a nivel pulmonar.

Además este tipo de ejercicios aeróbicos favorecen el control del sobrepeso, aspecto fundamental para evitar otras patologías como la diabetes tipo dos o el síndrome metabólico u otras enfermedades vinculadas al sedentarismo y el desequilibrio neuroendocrino. De los demás aparatos y sistemas no decimos nada solo apuntar que en general hay una mejor función de todos ellos, por supuesto si practicamos nuestro deporte favorito bajo las reglas mínimas requeridas, estiramientos previos y al finalizar, hidratación adecuada, reposición de glucosa y nutrientes, etc…

Para finalizar un último apunte sobre su efecto en la psique del individuo, nuestra mente durante la práctica deportiva no solo se armoniza sino que además se produce una sensación placentera y de bienestar por la secreción de endorfinas, que no dejan de ser similares a los opiáceos pero de secreción interna. Ello nos ayuda sin ninguna duda a equilibrar nuestro estado de ánimo y contribuirá sobremanera a despejar estados de ansiedad y angustia que pudieran estar aflorando en nosotros. Con todo y con esto, dejemos a un lado ya la pereza y empecemos por hacer algo de ejercicio, pongamos aunque solo sea una pizca de movimiento en nuestras vidas, por ejemplo caminando que es sencillo, asequible a todos y muy saludable.