Al igual que los mayores, son muchos los niños, que consumen regularmente más calorías de lo que razonablemente puede gastar dados los patrones de actividad actuales. En un estudio reciente de Escocia, el tiempo medio empleado en actividad física de moderada a vigorosa entre los niños de tres años de edad representó tan sólo el 2%, y un 4% entre los niños de cinco años de edad. El nivel total de bajo gasto energético de los niños involucrados en el estudio fue de 200 kcal por debajo del consumo de energía promedio estimada para los niños de esta edad.

No sólo una forma de vida sedentaria tiene consecuencias para la aptitud física, per se, sino que también tiene implicaciones profundas para el desarrollo físico, cognitivo y psicosocial. La exploración del espacio, el movimiento y el juego son una parte importante, esencial en el desarrollo armónico del individuo durante su infancia.

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Un factor clave que hemos de tener en cuenta es el estilo de vida cada vez más sedentario de los niños y esto es debido a varios factores. Primero asociado a la vida en las grandes ciudades, que conlleva una mayor sensación de inseguridad en todos los sentidos. Por otro lado y asociado con lo anterior, la percepción y el temor asociado a accidentes relacionados con el tráfico u otro tipo de accidentes que hacen que los niños en general dispongan de una menor capacidad y menos espacios relacionados con el ejercicio físico en general. Por último la falta de zonas de recreo y parques infantiles en las grandes urbes facilitan el hecho de que el niño encuentre una mayor dificultad para expresar su necesidad de movimiento y de ejercicio en general.

Por ejemplo, un dato relevante y clarificador lo aporta un estudio realizado recientemente en el Reino Unido, el kilometraje anual realizado a pie o en bicicleta entre los niños en edad escolar se redujo entre un 25% y un 40%, respectivamente, durante dos décadas, la de los años 80 y la de los 90.

Para contribuir a cambiar este fenómeno del sedentarismo en niños, preocupante a todas luces, nada como una serie de consejos knowi:

  • Educar al niño en un ámbito en el que el ejercicio físico sea para él una necesidad, lo mismo que lo es el ir a la escuela. Fomentar el reconocimiento de sus éxitos en la actividad deportiva que sea es muy importante.
  • Mantener una alimentación equilibrada que evite el sobrepeso y la obesidad. Por ello es muy importante controlar la ingesta de alimentos y bebidas hipercalóricas como por ejemplo las chucherías, la bollería y repostería, las grasas de origen animal, los refrescos cargados de azúcares, etc…
  • Involucrarles en su propia alimentación, explicándoles lo que son alimentos saludables y los que no lo son tanto. Tratar de informarles en su lenguaje y en el formato que ellos entienden sobre las consecuencias de una mala alimentación en términos de salud.
  • Fomentar el ejercicio a través del juego en casas, especialmente en los días de vacaciones en los que todos tenemos tiempo libre suficiente.
  • Acudir a parques y a zonas infantiles donde los niños puedan expresar su necesidad de actividad y compartirla con otros niños de su misma edad.
  • Aprovechar los fines de semana para el contacto con el aire libre, con la naturaleza que además de sus beneficios per se, contribuirá a realizar una actividad física motivacional para padres e hijos. Un día en familia en el campo puede ser una experiencia inolvidable para todos.
  • Buscar una escuela que estimule esta faceta tan necesaria en los niños y si es posible llevarles caminando o facilitando que puedan caminar un poco hasta la puerta de su propio cole.
  • Inscribir a nuestros hijos en actividades deportivas regladas que requieran de esfuerzo y que a la vez fomenten el contacto con otros niños que practican su misma actividad (mejor deportes de equipo).

Junto a ello es importante que los gestores públicos, los diseñadores urbanos, planificadores de transporte, medio ambiente y salud colaboren más estrechamente de una forma interdisciplinar en el diseño de “ambientes activos y seguros en la comunidad” que apoyen y fomenten la actividad física en la infancia y su movilidad, procurando buenas aceras, parques, zonas infantiles y redes de ciclismo.

Un desafío clave del futuro de la salud ambiental, en términos de movilidad dirigida a los niños, no es conseguir que estén fuera de la calle, sino  diseñar espacios abiertos, amplios y seguros para que los niños puedan estar y disfrutar de ellos en plenitud.