De nuevo el ejercicio se convierte en nuestro aliado de cara a prevenir y mejorar el control y el pronóstico de un proceso, la apnea del sueño que afecta a todas las edades, también a niños y adolescentes y que se asocia a problemas de sobrepeso y obesidad entre otros factores.

El ejercicio aparece otra vez como “bálsamo” para un problema que preocupa mucho a los padres que tienen hijos con sobrepeso, la conocida como apnea del sueño. Este es un cuadro característico cuyo pronóstico es excelente si se instaura el tratamiento adecuado y a tiempo ya que en caso contrario puede haber complicaciones derivadas del insomnio que suele acompañar a este cuadro patológico y el deterioro cognitivo subyacente que puede aflorar además de otras complicaciones derivadas de la somnolencia diurna.

La apnea del sueño suela consistir en episodios de cierre parcial o total de las vías respiratorias superiores que se produce habitualmente durante el periodo de sueño y que dan lugar a la interrupción momentánea de la respiración, con periodos de apnea de unos 10 segundos. La sintomatología es característica ya que incluye inquietud, nerviosismo, agitación, ronquidos, jadeos, ahogos, resoplidos, fenómenos de despertar frecuentes y en ocasiones de forma abrupta por la sensación de falta de aire que se produce. Esta alteración del periodo sueño-vigilia termina por producir fenómenos de somnolencia diurna, embotamiento, cansancio, aturdimiento y cefaleas o dolores de cabeza frecuentes.

shutterstock_188405636El diagnóstico es fundamentalmente clínico teniendo muy en cuenta el perfil clínico que presentan este tipo de pacientes, además se utilizan técnicas avanzadas como la polisomnografía que incluye la medición continua del esfuerzo de la respiración mediante pletismografía, flujo de aire en la nariz y la boca mediante sensores de flujo, saturación de oxígeno por oximetría, arquitectura del sueño mediante EEG (Electroencefalograma), pudiéndose realizar incluso una electromiografía de la barbilla por si hubiera algún factor concomitante relacionado con ella como puede ser una mandíbula anormalmente corta o retraída.

El tratamiento de este proceso se suele realizar con presión positiva nasal de oxígeno continua en vías aéreas (CPAP), dispositivos bucales si es que fuera necesario porque haya concomitancia de alteraciones en la mandíbula y así se evite su retracción, y en casos resistentes al tratamiento se puede llegar a plantear incluso la cirugía en sus diferentes versiones aplicada en este caso a las vías respiratorias superiores.

En cualquier caso como siempre una de las medidas más eficaces es la prevención y el evitar los factores de riesgo al máximo como puede ser el sobrepeso y la obesidad en todas las edades, pero muy especialmente en niños. En este sentido investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y del Hospital Clínico San Cecilio de Granada han conseguido demostrar que un programa de ejercicio reglado y monitorizado adecuadamente instaurado en niños y adolescentes con problemas de sobrepeso ayuda a disminuir de forma muy considerable la apnea del sueño y por lo tanto a mejorar ostensiblemente su calidad.

El estudio ha sido publicado en la revista científica “Nutrición Hospitalaria” y advierte que entre el 13 y el 66% de los niños y adolescentes con sobrepeso padecen fenómenos de apnea del sueño que afectan de forma evidente tanto a la función neurocognitiva, como al comportamiento y puede provocar alteraciones en el sistema cardiovascular, en el metabolismo e incluso en el crecimiento. En definitiva una medida sencilla, el ejercicio aeróbico reglado y constante (ciclismo, senderismo…), asociado a una dieta adecuada que eviten el sobrepeso pueden evitar no solo este trastorno sino además otra epidemia de nuestros días, la obesidad infantil.