Los abrazos no sólo ayudan a sentirnos bien, también favorece el buen desarrollo de la inteligencia en los niños, a superar los miedos y es un factor antienvejecimiento. Además, los abrazos pueden disminuir el apetito, combatir el insomnio, reducir la tensión y alentar el altruismo y la autoestima. El contacto físico del abrazo llena de energía tanto al que abraza como al que recibe el abrazo.

El Instituto de Investigación sobre el contacto de la Escuela Universitaria de Medicina de Miami, ha realizado más de 100 estudios sobre los efectos del contacto para la recuperación de la salud. De acuerdo con sus resultados, el abrazo, las caricias y el contacto tienen un efecto muy positivo, por ejemplo, en la mejor y más rápida recuperación de los bebés prematuros, en el incremento de la analgesia en pacientes con dolor, en la mejoría de los niveles de glucosa en niños con diabetes y en el sistema inmunológico en pacientes con cáncer, entre otros efectos constatados.

shutterstock_149301761También el doctor David Spiegel de la Universidad de Stanford California, Estados Unidos, es pionero en observar la correlación entre mayor longevidad y apoyo terapéutico grupal en mujeres con cáncer de mama metastático. Según sus investigaciones, el abrazo como soporte afectivo mejoraba la calidad de vida y disminuía el dolor de muchas pacientes. Pero lo más revelador es que ha demostrado que el dolor no sólo se redujo en 50%, sino que las pacientes vivieron el doble (las mujeres del grupo de control vivían un promedio de 18.9 meses, mientras que las del grupo que recibía terapia de apoyo vivían 36.6 meses).

  • La molécula del amor

Cuando nos abrazamos nuestro cerebro responde segregando la hormona oxitocina, conocida por algunos como la “molécula del amor” o “la molécula afrodisíaca”. La hormona de los mimosos, es una hormona relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal que actúa también como neurotransmisor en el cerebro. En las mujeres, la oxitocina se libera en grandes cantidades durante el parto, así como en respuesta a la estimulación del pezón por la succión del bebé, facilitando por tanto el parto y la lactancia. También se piensa que su función está asociada con el contacto y el orgasmo. En el cerebro parece estar involucrada en el reconocimiento y establecimiento de relaciones sociales y podría estar involucrada en la formación de relaciones de confianza y generosidad entre personas.

No solamente actúa la oxitocina cuando nos abrazamos, sino que también se activa en el cerebro la liberación de serotonina (reduce la agresividad) y dopamina (mejora el humor), gracias a que experimentamos una agradable sensación de bienestar, armonía y plenitud en el momento del abrazo.

Intentemos ser más cariñosos y aprovechemos los beneficios del cariño para mejorar nuestra salud. No siempre los fármacos tienen la solución.